Mucha controversia ha suscitado uno de los contenidos relacionado con el proyecto del gobierno que rebaja los impuestos corporativos; la reintegración total del sistema tributario; rebaja para la repatriación de capitales y la exención de contribuciones a los más ricos del país y de paso, intentos de convencer a la ciudadanía que no es así.
Se ha calculado los miles de millones de pesos que los dueños de las más grandes empresas del país recibirían en sus arcas; se ha estudiado lo que el fisco dejaría de percibir; lo que cada uno de los diputados o senadores en miles de dólares ingresarían a sus bolsillos votando el proyecto que los beneficiaría y por consiguiente acrecentando su propia riqueza en forma mágica sin mediar lo que tanto se le dice a las personas que para surgir en la vida se requiere “creatividad, esfuerzo y capacidad”, para ellos, nada de eso.
Nadie sensato puede negar que gracias a esta medida política acrecentarán sus propias fortunas votando positivamente a tan inmenso regalo y de paso a los más ricos de Chile, lo que hace recordar las palabras del presidente de los Estado Unidos Donald Trump el 22 de diciembre de 2017, al inicio de su primer mandato, después de firmar una masiva reforma fiscal, viajó a su club privado en Florida y durante una cena con sus amigos millonarios les dijo: “Todos ustedes se acaban de hacer mucho más ricos”. Sincero el presidente Trump, sin complejos y transparente en ese momento; aquí no es verdad, no serán más rico una vez aprobado el proyecto.
Análisis económicos, financieros, sociales, presupuestario, etc. se lee se ve y se escucha en el periodismo nacional, sin embargo, nada se habla de la moral de quien otorga la dádiva, los que la reciben y los que se verán beneficiados votando en el parlamento, sin inhabilitarse por tener conflicto de intereses, y por consiguiente acrecentando la fortuna de los poderosos del país, demostrando la inmoralidad de honorables que pisan el parlamento con el discurso de “el trabajador o la trabajadora”; “la señora Juanita”; “el ciudadano de a pie”, etc.
En mi columna anterior resumí los porcentajes de quienes ostentan la riqueza de Chile:
- El 1% más rico de Chile concentra el 49.8% de la riqueza total del país. (CEPAL)
- El 10% más rico acumula el 69,4% del patrimonio nacional.
- El 50% de menores ingresos, posee el 2,6% de la riqueza.
- El 17% de los hogares tiene “riqueza negativa”, (más deudas que activos)
Definido el panorama, cabe preguntarse si estos millonarios en dólares tienen la necesidad de rebajas de impuestos para que puedan invertir en el país, también preguntar si no existe una contradicción asombrosa el hecho que se le determine pagar menos impuestos con el argumentos que esos millones de dólares lo invertirán incentivando la economía, generando más trabajo y a esos mismo se les dice que le “rebajarán impuesto por la repatriación de capitales” ( ofrecer una tasa especial del 10% para declarar bienes en el extranjero, reduciéndose al 7% si el capital se invierte en el país) . En simple, sacaron capital generado en el país en forma irregular; se les premia y se confía que no lo harán con las fortunas que adquirirán debido a la rebaja del impuesto de primera categoría del 27 al 23 %.
Si los empresarios más ricos de chile (1% que venden más del 80% de lo que se consume en país) tienen necesidad de una ayudita para invertir ya que no les alcanza con lo que tienen, cuesta entender que el gobierno estime que sí la necesitan, que no tienen de dónde obtener recursos motivo por el cual es imprescindible “echar una manito” a ese sector de desvalidos.
Además, si es necesario rebajarles las contribuciones del bien raíz con valores de viviendas superiores a los mil millones a acaudalados cuyo patrimonio va de 1.000 a 52.600 millones de dólares y tratar de persuadir que no es ayudar a los más ricos, es estar convencido que la mayoría de los chilenos somos estúpidos (con todas las acepciones que indica la Real Academia de la Lengua Española, incluida la de huevón), pero al parecer, nuestros gobernantes así lo creen.










