Con una mezcla de nervios, ilusión y una sonrisa que lo decía todo, Juan Felipe Jara, de tan solo 14 años, cruzó las puertas del Destacamento de Montaña N.° 17 “Los Ángeles” para vivir un día que quedará grabado para siempre en su corazón.
Juan Felipe, quien vive con parálisis cerebral, no llegó solo: lo acompañaba su familia y, sobre todo, un profundo sueño que lo ha acompañado desde pequeño —ser parte del mundo militar. Ese anhelo, que parecía lejano, tomó forma en una jornada llena de emoción, cercanía y gestos que marcaron su vida.
Durante su visita, recorrió las dependencias del destacamento, conoció su historia, observó de cerca el trabajo diario de los soldados y se dejó envolver por las melodías de la Banda Instrumental. Cada rincón visitado, cada saludo recibido y cada experiencia compartida fueron construyendo un día inolvidable.
Uno de los momentos más significativos fue cuando vistió una tenida de combate, sintiéndose por un instante como ese militar que sueña ser. A su lado, los soldados no solo le abrieron las puertas de su unidad, sino también las de su cariño y respeto.
El Capitán Edison Reyes R., quien encabezó la recepción, no ocultó la emoción: “Para nosotros, como Destacamento, es una experiencia profundamente significativa. Ver la felicidad de Juan Felipe, compartir con él, entregarle un parche con su apellido… son momentos que nos llenan el alma”.
Desde la mirada de una madre, la jornada también tuvo un significado especial. Fernanda Figueroa Y., visiblemente emocionada, expresó: “Fue un día lleno de emociones. Como mamá, tuve que contener las lágrimas al verlo tan feliz. Estoy profundamente agradecida de la Institución y de cada persona que hizo posible este momento”.
Y es que la voz más importante fue la de Juan Felipe, quien con sencillez y emoción resumió lo vivido: “Estoy muy feliz. Sueño con ser militar. Lo pasé muy bien, me encantaron las canciones que tocaron, los instrumentos de montaña… estoy muy emocionado”.
Más que una visita, fue una jornada profundamente significativa, donde la vocación de servicio del Ejército de Chile se reflejó en gestos concretos, brindando a Juan Felipe la oportunidad de vivir y sentir, aunque fuera por un día, el sueño que lo inspira.










