Sr Director
Este 4 de octubre, Día Nacional de las Ciencias, la Tecnología, el Conocimiento y la Innovación, llega justo cuando el Gobierno acaba de anunciar un plan que aspira a reactivar la economía y generar más de 100.000 empleos.
La investigación tiene un aporte en ese desafío. Un estudio de ETH Zúrich publicado en 2024 determinó que, en Suiza, el financiamiento en proyectos de I+D entre empresas y universidades elevó el empleo de las empresas beneficiadas un 18% y sus ventas un 21%, en promedio durante los cinco años siguientes. Incorporar conocimiento a la actividad productiva ayuda a aprovechar mejor los recursos, resolver dificultades en los procesos o desarrollar productos de mayor valor. Acercar la ciencia y el capital humano avanzado a esos desafíos debería formar parte de nuestra conversación sobre crecimiento.
Ese vínculo también puede cambiar la manera en que enfrentamos los problemas. Trabajar con evidencia, cuestionar prácticas arraigadas o probar soluciones antes de escalarlas, permite tomar decisiones mejor fundadas para un entorno complejo. Para ello es necesario profundizar, con sentido de urgencia, una relación permanente entre investigadores, empresas y trabajadores, que permita incorporar estas prácticas a la actividad cotidiana.
María Paz Merino Directora Ejecutiva, Centro de Biotecnología Traslacional (CBT) — SOFOFA Hub

