COMPUTADORES, HISTORIA Y BAJEZA.

Pedro Alexi Aguirre Moya

(Sin IA, solo  IA = con las imperfecciones de la Inteligencia artesanal)

Noticia y comentario obligado en estos días, sin descartar el “acuerdo del escudo de las américas”, es la decisión de gobierno poner término al programa “yo elijo mi PC”, y para analizar tal medida es necesario ver el inicio y algunos datos para contextualizar la situación.

El programa comenzó en el primer gobierno de la presidenta Bachelet, especialmente entregado a los alumnos en situación de vulnerabilidad y con excelente rendimiento académico y posteriormente se extendió para todos los alumnos que cursaran séptimo año en la educación pública, entregando al año 2026 aproximadamente un millón y medio de computadores.

El principal objetivo del programa es “acortar la brecha de acceso y uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación”.

El Programa relata como propósitos específicos lo siguiente:

  • Garantizar la inclusión digital: Asegura que miles de familias en condición de vulnerabilidad, que no tienen los recursos económicos para comprar un computador, cuenten con tecnología en su hogar.
  • Apoyar los procesos de aprendizaje: Busca que los estudiantes utilicen el computador y el internet gratuito por un año como herramientas pedagógicas para realizar tareas, investigar y potenciar su rendimiento escolar.
  • Desarrollar competencias tecnológicas: Fomenta que los alumnos adquieran habilidades digitales tempranas, las cuales son fundamentales para la educación media y el futuro mundo laboral.

Los argumentos del gobierno para terminar con el Programa

Dentro del análisis de más de 600 iniciativas estatales se encontraron “hallazgos” de problemas.

  1. DIPRES Y Contraloría, han emitido informes “con observaciones y evaluaciones críticas respecto de la fiscalización o el alcance del beneficio.

Con relación a encontrar “hallazgos” y “evaluaciones críticas”, sería necesario saber la metodología para medir, cantidad de hallazgos y especificar las evaluaciones críticas. Es muy recurrente en el país, que sectores políticos esbocen como argumento la “falacia de la excepción” que significa invalidar la generalidad, exagerando lo poco y reduciendo lo demasiado.

 Se han entregado un millón y medio de computadores, sería bueno ver el peso y la cantidad de esos “hallazgos”. Con relación a las “observaciones” de la DIPRES y la Contraloría, es necesario decir que, si se aplicara la decisión de terminar un programa por ese motivo, sería obligatorio eliminar las municipalidades basado en los cientos de observaciones que se le hacen a cada una de ellas. Recurrir al argumento de no haber entregado nueve mil computadores de un millón quinientos mil (0.6%), “hallazgo de contraloría”, dejando claro que no se los robaron, cobraría fuerza exigirle al gobierno que dimitiera por haber mentido al país que el crecimiento del PIB (producto interno bruto) sería de  1.8% y será solo de un 0.7%, (257% menos).

  1. Otro Argumento del gobierno para terminar el programa fue debido a que. “no necesariamente se tradujo en una mejora medible en la calidad de los aprendizajes de los estudiantes”.

Desconociendo la muestra que se tomó de ese millón y medio de jóvenes, el gobierno debió fijarse en que los fundamentos para lanzar el programa no sólo se mencionaron “la calidad de los aprendizajes”, (que habría que medir a esos mismos alumnos, sin computador), también fue asegurar que miles de familias cuenten con tecnología en su hogar y que los alumnos adquieran habilidades digitales tempranas, las cuales son fundamentales para la educación media y el futuro mundo laboral.

No es necesario, en esta oportunidad, profundizar  que se requieren treinta y cuatro millones de dólares para mantener el programa, lo que significa el 0.0004% del presupuesto de la nación, o analizar que la rebaja del impuestos corporativo (grandes empresas) de 27% a 23%, excepción de contribuciones del 100%, repatriación de capitales (premio a las personas y empresas que sacaron rentas o fondos no declarados a Impuestos Internos) y otros beneficios a costo de ingreso fiscal, significan cuatro mil mil millones de dólares, cifra que el propio Concejo Fiscal Autónomo (CFA) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), advirtieron riesgo de desfinanciamiento fiscal. Mientras se decide obtener menos ingresos privilegiando a ciertos sectores más pudientes, se elimina un beneficio social fundamental en la educación y formación de jóvenes, alcanzando también a la familia.

No solo lo indicado precedentemente es importante, sino lo que hay detrás de tal medida, que obviamente ningún chileno con conciencia social, que adolece el gobierno, puede soslayar:

 

Un poco de historia:

En 1938 un presidente de Chile impuso un célebre lema institucional, “Gobernar es educar”, encontrándose con un analfabetismo entre un 25% a un 40%, dependiendo de la metodología de medición de la época. Se crearon 500 colegios y la matrícula subió de 110.000 estudiantes a 600.000. En la actualidad Chile registra una de las tasas de alfabetización más altas de América Latina, alcanzando un 97.8%.

Lo citado tiene una relación estrecha con el presente, estando ligado con lo que hoy se indica como: Analfabetismo digital.

Un computador en un hogar chileno, donde seguro existe un adulto mayor, no solo tiene relevancia para que un estudiante ejecute una tarea, explore el mundo, consiga datos, recurra a la IA o descubra sus propias habilidades y talentos, sino también ir en ayuda al 69.5% de mayores de 65 años que se encuentran desconectados sumado a que el 81% jamás a podido realizar un trámite en línea; considerando que el 86% de los trámites estatales ya son exclusivamente virtuales, no solo se requiere un computador en esos hogares, también alguien que aprenda a utilizarlo, evitando una feroz discriminación.

La decisión de eliminar el beneficio tiene una intención más allá que descubrir “hallazgos” o reducir el gasto y optimización del presupuesto en educación; se puede relacionar una vez más con la historia.

El haber nacido y criado en el campo, como niño y después adolescente, puede percatarme cómo mis compañeros de curso al terminar la enseñanza primaria eran “invitados”, por los latifundistas, a través de sus padres, a que el “cabro ya está bueno para el trabajo”. Precisamente en esos años persistía el  lema  “gobernar es educar” e  instaba a los padres que la mejor herencia que le podían dejar a sus hijos era la educación, para ello se fortaleció la enseñanza técnica comercial, industrial y agrícola, gratis y de calidad;  muchos logramos recibir esa herencia, sin embargo la oligarquía terrateniente le dobló la mano a muchas familias que estuvieron obligados a que sus hijos se integraran muy jóvenes al mundo laboral, ya sea por las presiones o por el miserable salario que recibían, sin poder sostener dignamente a su familia.

Hoy la oligarquía financiera no solo monopoliza la política (con desinformación), la economía, los recursos financieros, sino también la influencia cultural y la movilidad social.

 LA BAJEZA

Negar la entrega de un computador a miles de jóvenes, tiene como objetivo frenar a un gran segmento de la sociedad la posibilidad de escapar del analfabetismo digital. Se repite la historia, se trata de impedir el ímpetu y creatividad que pudiera nacer en esos futuros ciudadanos al tener acceso al mundo, lograr conocimiento y por consiguiente, “percatarse” de quienes están al servicio de una sociedad mejor y a quienes solo los mueve insaciablemente la codicia, el poder y el desprecio por las personas.

 Corolario: No vaya a ser cosa que de esos niños cuyas familias no pueden costear un computador, al entregárselos el estado de Chile, puedan lograr la expertiz de reconocer una noticia falsa que permita, mediante la mentira, instalar gobiernos.

 

Pedro Alexi Aguirre Moya

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Pedro Alexi Aguirre Moya

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