En un año lleno de incertidumbres nacionales e internacionales, todo indica que nunca hubo tal desinterés de los actuales lideres comunales, sudamericanos, norte americanos, mundiales, porque la gente disfrute del don preciado entregado por el Creador: La vida.
Pero eso no nos debe desanimar, cuando las cosas están difíciles surgen los verdaderos lideres que no deben mostrar el camino para lograr un bienestar que nos deje un poco satisfecho al mirar que a la familia le faltan menos cosas, que se puedan mejorar las oportunidades, pero para que ello comience, la base es el hogar, donde nunca debe faltar el amor fraterno, filiar y de pareja.
Feliz año 2026 para todos mis maipucinos de corazón, es un año que hay que saber vivirlo e ir descubriendo nuevos horizontes de una convulsionada comuna, de un expectante país y una Sudamérica que esta cada vez con menos objetivos conjuntos.
Un año para que analicemos los primeros días que el problema no es la juventud, sino quienes criaron esa juventud, entregándoles poca educación, formación ciudadana y una raíz que nace del seno de la familia.
Pero en estos tramos de la vida es donde deben surgir figuras que destaquen, no solo por su pensamiento, sino por su proceder, que entreguen por fin una tranquilidad, una paz vecinal, mejores salarios y un aire que se pueda respirar, sin la contaminación que producen quienes no escatiman en aumentar su producción industrial para mejorar sus finanzas, pero perjudicando el aire que respiran los demás.
Luchemos porque este año sea mejor ya que sabemos que al ciudadano común nada se le regala en esta vida.
¡Feliz año 2026!













Gracias por sus palabras y por este llamado a la reflexión en el inicio de un año que, sin duda, no será sencillo. Coincido plenamente en que los desafíos que enfrentamos no se explican solo por coyunturas políticas o económicas, sino por una crisis más profunda de formación, responsabilidad y sentido comunitario, donde el hogar sigue siendo la base insustituible.
Cuando la incertidumbre se vuelve regla, la diferencia no la marcan los discursos, sino la coherencia entre lo que se piensa y lo que se hace. Allí es donde se necesitan liderazgos que no prometan lo imposible, sino que restituyan orden, dignidad, respeto y convivencia, comenzando por el barrio, la comuna y la familia.
Que este 2026 nos encuentre más conscientes de que nada se regala, pero que todo puede construirse cuando hay voluntad, trabajo y un mínimo común de valores compartidos.
Feliz Año Nuevo para usted y para todos los maipucinos de corazón.
— Christian Slater E.
Reflexiones sobre ética pública y deber ser.