Publicado el: Lun, Oct 31st, 2022

UNIDAD

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La inminente caída de Karol Cariola, como futura Presidente de la Cámara de Diputados, sigue demostrando el poderoso efecto del Voto Obligatorio del 4 de septiembre, cuando el 62% de los votantes, es decir, casi 8 millones de chilenos dijeron ¡BASTA! a la farra política de las ineptas y traidoras cúpulas de la izquierda y la derecha. Sí, es cierto, no a todos los políticos de la supuesta derecha los podemos tratar de traidores ya que hay claras excepciones, pero lamentablemente son eso: Excepciones. En especial, y con más fuerza, el equipo de senadores y diputados que se incorporó a inicios de este año 2022 y que han hecho mucho más que aquellos que llevan años apernados en sus puestos y trabajando sólo para sus bolsillos y no para el Bien Común y los más necesitados.

Gracias a esas excepciones y a los 8 millones de chilenos sin color político, libres, independientes, soberanos, patriotas, respetuosos de las tradiciones republicanas y de las Fuerzas Armadas y de Orden, es que hoy recién, vemos algunas esperanzas para lograr impedir que el Partido Comunista, la extrema izquierda y la Populista Agenda 2030 de la ONU, logren destruir la República de Chile. 

 

Con la caída de Carol Kariola, pueden ocurrir cosas buenas y malas. Por un lado, dentro de las buenas para los ciudadanos libres y soberanos, es que el Partido Comunista siga en retroceso y ganándose en repudio devastador de la sociedad chilena. Que el Gobierno pierda la presidencia en la Cámara de Diputados y, el Congreso, con ambas cámaras, quede en manos de la oposicion. Que la recién nombrada ministra, Ana Lya Uriarte, se desprestigie aún más en su inaceptable intervención en el Poder Legislativo. Que el nivel de aprobación ciudadana del gobierno, decaiga aún más en las encuestas y que la decaída democracia cristiana, como suele hacerlo, se una a los ganadores de turno.

 

Pero todo lo anterior, estimo, se verá empañado por la desesperación del Partido Comunista, que cada día pierde más terreno y se le va de las manos la joya histórica que habían logrado tener en sus manos. Algo que nos recuerda a Rusia frente a Ucrania. En esa desesperación comunista tendremos un año 2023 en que, sin lugar a dudas, el Partido Comunista recurrirá a los movimientos sociales y las obvias y consecuentes víctimas inocentes que justifican su violento actuar.

Un escenario favorecido para ellos, por el desempleo, la quiebra de innumerables empresas, el narcoterrorismo, la delincuencia, el alza de combustibles y de la movilización pública y, en general, la insertidumbre económica, política y social.

El quiebre definitivo de este gobierno con el Partido Comunista será cuando Camila Vallejos salga de su actual cargo, producto del necesario apoyo que el Presidente Boric y la Ministra del Interior necesitarán de las Fuerzas Armadas y de Orden. Como siempre, del actuar de estas instituciones, dependerá si el actual Presidente logra llegar al final de su mandato, lo que creo es lo más conveniente y sano para la democracia y para Chile.

 

Así las cosas, resulta estúpido, seguir pensando en un nuevo, millonario e improcedente proceso constituyente. Chile no soportará una nueva Farra Política y como ciudadanos libres y soberanos debemos prepararnos, organizarnos y unirnos, no para la contingencia del día a día, no para mañana o la próxima semana, sino para los grandes e históricos momentos políticos que se nos vienen en los próximos meses y años.

 

Lo hemos dicho tantas veces. No nos debemos perder y menos distraernos, con la tontera del día a día. Ese es el peor regalo o favor que le podemos hacer a los enemigos de la República de Chile. Al contrario, debemos estar unidos y no dispersos corriendo detrás de cualquier líder que dice algo que, momentáneamente, nos parece adecuado o valiente. Tampoco se trata de desgastarnos en marchas y manifestaciones que, por su baja convocatoria, producen más frustraciones que alegrías.

 

Se trata de UNIRNOS detrás de un poderoso relato no de supuestos líderes de papel, después CRECER y cuando seamos miles o millones ACTUAR, por la vía de la democracia y con el respeto y respaldo de la Ley. Si para lo anterior, necesitamos un símbolo, entonces recurra os a nuestra bandera, la única que nos une. Toda otra opción es solo un acto suicida, sin desti o y con un escaso efecto inmediato pero sin ningún resultado concreto, duradero y futuro.

 

Christian Slater Escanilla.

Unidad Soberana.

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