MUNDIAL DE FUTBOL: ¿FANATISMO O QUÉ?
Terminó el mundial de fútbol y continúan los comentarios sobre la “final” entre España y Argentina, encuentro del cual mejor no referirse a conceptos peloteros como la alineación, la tenencia de la pelota, las estrategias defensivas y de ataques, el árbitro, la pelota, la cancha, etc, todo como si fuese algo parecido, en lo complejo según los especialistas, a un tema de ingeniería molecular. Ganó la selección de España y los perdedores buscan desesperadamente mentirse en la búsqueda de los motivos, no futbolísticos, de una derrota que no es posible concebir.
Se puede entender que el hincha de cualquier equipo o selección no tenga objetividad para definir el “porqué” de la derrota, lo que no se entiende que algunos hinchas argentinos se alejen tanto de la realidad ocurrida en ese partido, peor aún, los comentarios de periodistas convertidos en gurúes, que buscan minuciosamente una explicación, argumentando, aficionados y expertos, las más increíbles razones del fracaso, los que recopilé en los medios y paso a transcribir:
Los jugadores estaban raros, gato encerrado, hubo brujería, conspiración, temían por francotiradores, la pelota tenía un chip, no se podía rezar en el partido, una energía rara, costaba alentar, Fernández llorando antes del partido, arenga de Messi muy extraña, a los jugadores les comunicaron en el camarín que tomarían preso al presidente del futbol argentino, algo oscuro hay detrás, sueños horribles, hay que protegerse energéticamente.
INFLUENCER
Cuento aparte es lo que publicó Influencer argentina que se volvió viral tras compartir una teoría diciendo que sí, Argentina ganó la copa mundial de fútbol, debido que durante el espectáculo de medio tiempo alguien habría modificado la línea temporal, provocando que en esta realidad el título terminara en manos de España. Esta creadora de contenido además afirmó que la albiceleste luchaba contra “fuerzas del mal” y que Messi es lo más cercano a Jesús.
Cuesta seguir escribiendo después de transcribir tremendo comentario, no lo averigüé, pero seguro que tiene miles de “seguidores”.
No corresponde extender esos comentarios absurdos de los fanáticos a todo argentino/a; el entusiasmo no escapa a hinchas de otros países, la diferencia es que solo está más arraigado el gusto por el fútbol y la cantidad que lo vive. Comentarios absurdos de algunos fanáticos, provocan comentarios absurdos de otros y comienzan a relacionarlo con xenofobia, política, clasismo, nacionalismo futbolero. El fútbol es todo para algunos, no obstante, para otro sector obedece a una cuota de pasión sin que les nuble la mente y emitan barbaridades, los hay con una mirada objetiva y muchos reconocen la derrota ante un equipo que jugó lejos mejor que el argentino y lamentan haber perdido una final sin competir, acorralado y sufriendo.
Una de las variadas acusaciones, en las rencillas de hinchas opositores a la fanaticada argentina, es tildarlos de xenofobia. Debo decir que tengo muy buenos recuerdos de los argentinos todo el tiempo que viví en Buenos Aires, ciudad a la cual los propios nacionales me decían que no viajara ya que el “porteño” era arrogante y otros conceptos negativos. En ese período llegó un millón de migrantes, en el transcurso de un año, a vivir en la capital, nunca recibí un mal trato o indicios xenofóbicos, todo lo contrario, solo respeto y comprensión sobre la situación que vivía Chile en dictadura y los demás países sudamericanos. Recuerdo que en modo de broma me decían “chilenito” y para molestarme me preguntaban “si aún en mi país se tomaba once con pan y mantequilla”; para desquitarme les preguntaba sobre cuál era la escala de valores que tenían y que me aclararan quien estaba primero; Perón, Gardel, River, Boca, San Martín o Dios.

HINCHA VERSUS FANATICO
Hincha, en el diccionario se define como “partidario entusiasta, esencialmente de un equipo deportivo”, y como sinónimo menciona fanático, cuyo significado no tiene mucha relación ya que se indica: “intransigente, exaltado, intolerante, extremista, dogmático, sectario, inflexible, incondicional”. De hincha a fanático es un paso que cambia a las personas en todas las esferas, en lo deportivo, político, religioso, etc. y creo que es el motivo de la “pérdida, negación o acomodación de la realidad”, que en el fútbol y especialmente en la fanaticada argentina se constata al referirse, como ejemplo, que el gol de Maradona con la mano en el mundial de México contra Inglaterra fue “la picardía del fútbol” y “ la mano de dios”, claro, siempre que no fuese en contra.
Periodista hinchas y grandes futbolistas argentinos se preguntan en todos los canales de tv, por qué odian a los argentinos, que ya no tienen “hermanos” en el continente, que los envidian porque han ganado tres mundiales, pero Brasil ha ganado 5 y nadie los odia, que se debe al mal comportamiento de los hinchas en el mundial; intervenciones de algunos diciendo que ellos son eurosudamericanos; la ayuda de los árbitros; el resguardo de Messi cuando lo tocan y lo reciente, dar la espalda a los campeones al momento de la premiación y las agresiones a jugadores españoles cuyos golpes fueron “en defensa propia y nadie debía pedir disculpas”, según los gurúes. También hay argentinos que responsabilizan a la prepotencia de jugadores argentinos afirmando que el mundo no está contra Argentina más de lo que Argentina está en contra el mundo.
UNA NUEVA: LAS INTERVENCIONES PRESIDENCIALES
Podría haber terminado analizando cómo un presidente de un país, (USA) ordena a la organización del fútbol mundial (FIFA), eliminar una tarjeta roja a un jugador que conforma una selección que le agrada y quiere hacerla ganar, recordándonos la intervención en el centro de la cancha de un jeque árabe para instruirle al árbitro que anulara un gol en contra de su equipo (Kuwait Vs. Francia) y que finalmente lo consiguió, hecho del cual “los occidentales” nos reíamos, pero hoy los amantes del fútbol deben sentir vergüenza de la forma como se maneja el fútbol bajo los tentáculos de la corrupción y de políticos poderosos que hacen arrodillarse ya no sólo a presidentes de países, sino también a la poderosa FIFA.
Terminó el mundial y con tan solo haber apreciado mucha fuerza y resistencia de extraordinarios atletas, pero viendo poco talento; gustándome el fútbol como varios deportes por igual y no siendo hincha de ningún equipo y selección, finalmente me quedo con el brillante análisis que hizo una argentina relacionada con los jugadores de su selección:
ANALISIS DE UNA INFLUENCER ARGENTINA
“Voy a decir algo que seguramente no les guste a muchos”.
“El problema para mí es otro, ayer veía un video de Messi agradeciendo un mural que le pintaron, ¡que loco!, para agradecer un mural hay tiempo; para hacer publicidad, hay tiempo; para promocionar una gaseosa, hay tiempo; para vender hamburguesas, hay tiempo; para vender tarjetas, autos, ropa, aplicaciones hay tiempo; para hacer publicidad a las apuestas, hay tiempo.
Para decir algo sobre la jubilada que tiene que elegir entre remedios y comer, silencio, cuando miles marchan por la universidad pública, silencio; cuando personas con discapacidad pierden derechos, silencio; para decir algo en contra la violencia de género, silencio; ¿acaso no tienen familiares acá?
No me vengan con que son futbolistas, porque cuando tratan de vender, ahí, sí, entienden perfectamente el poder que tienen, nadie les está pidiendo que sean presidente, pero tienen una capacidad de influencia enorme, mucho más que investigadores, que periodista, que políticos, y deciden usarla exclusivamente para facturar, entonces después llega el mundial y nos quieren vender que representan al pueblo ¿qué pueblo, el que consume o el que sufre?, porque representar al pueblo no es sólo ponerse una camiseta de un país que evidentemente no aman, es tener también un grado de empatía con el pueblo, ni hablar cuando algunos se sacaron fotografías sonriendo con dirigentes que el día anterior habían bombardeado una escuela con 190 niñas, y ellos, sonriendo, aplaudiendo, como si nada, como si vivir completamente desconectados del sufrimiento ajeno es una virtud.
Ahí es donde me pregunto, si el problema son ellos o somos nosotros, porque les perdonamos todo a estos tipos, porque confundimos talento con valores, porque creemos que alguien merece admiración moral solo por jugar bien a la pelota, y no, hay gente que es extraordinaria jugando al fútbol, pero eso no lo convierte en buena persona, y cada día estoy más convencida que una sociedad que idolatra a millonarios que no se comprometen con nada, terminan olvidándose de los que sí ponen el cuerpo por todos los demás, capaz el problema no es que estén desconectados del pueblo, capaz el problema es que hace años dejamos de exigirles que tengan algo más para ofrecer que goles y publicidades”.
Pedro Alexi Aguirre Moya