Más allá de la contingencia, una cuestión de principios.

Señor Director:

 

Durante años el plinto permaneció vacío. No era solo un bloque de piedra en medio de la ciudad; era un vacío en la memoria. Un espacio donde antes hubo figura y luego solo quedaron consignas, pintura y una pregunta suspendida en el aire.

En octubre de 2024 publiqué en mi blog personal una breve ficción titulada “La Revolución del Sentido Común”, en la que imaginaba el momento en que el país decidiera recuperar coherencia institucional también en el plano simbólico. Allí el retorno de la estatua no era revancha ni imposición, sino un gesto sereno: la señal de que la historia no se cancela y de que los símbolos no se destruyen sin consecuencias.

No se trata de decidir quién camina por la derecha o por la izquierda, ni de dividir la plaza en bandos. Se trata de recordar que, antes de las posiciones, existe una historia compartida.

Hoy, cuando el Consejo de Monumentos debate su retorno y reconoce la connotación política de la decisión, la cuestión de fondo es ética. ¿Qué principios orientarán al nuevo gobierno y qué responsabilidad asumirá la ciudadanía frente a sus decisiones?

Porque el poder no se legitima por el triunfo, sino por su subordinación al deber. Y los símbolos recuperan sentido cuando se sostienen en prudencia, justicia y responsabilidad.

Baquedano no es solo una estatua. Es una señal de continuidad histórica.

Y la continuidad, asumida con madurez, puede transformarse en unidad.

La reflexión publicada en 2024 puede leerse en: ¿QUÉ PODRÍA HABER OCURRIDO SI KAST HUBIESE GANADO EL 2021?

Christian Slater E.
Mg. Ciencias Militares.




Un hito democrático.

Señor Director:

Para todos aquellos de siempre que quieren obtener reconocimientos que no se merecen, esos que acomodan la historia con secretos y mitos urbanos que nunca existieron y que nadie les contó, les quiero aclarar que el 05 de octubre de 1988, a las 22.00 hrs. de la noche, en la Escuela Militar, había miles de soldados al mando del General de División Jorge Ballerino Sandford, unos durmiendo y otros, en su mayoría, viendo una película en el cine de esa Escuela.

Se habían reunido en ese recinto militar con una solo intención: emplearse ante cualquier acto hostil que intentara impedir o enturbiar el normal desarrollo del Plebiscito. En los patios, las armas en pabellones y los vehículos de combate encolumnados listos para regresar al otro día a sus cuarteles. Como ayudante –en esa época– del General Ballerino, solo les puedo decir que antes de pasar al reposo, él me manifestó: “se vienen tiempos muy difíciles Cristián”.

El Plebiscito se había realizado en completa normalidad. Cumpliendo con una histórica tradición republicana, las Fuerzas Armadas, una vez más, habían brindado la seguridad y tranquilidad para que la ciudadanía concurriera a sus lugares de votación.

Jamás esa unidad de reserva recibió una orden para prever, planificar o actuar ante un éxito del NO. Así fue, y al amanecer del 6 de octubre, todo Chile sabía el resultado oficial. Se había cumplido con lo considerado en la Constitución del año 1980. Un hito más, de todos los previstos por el Gobierno de las Fuerzas Armadas en la restauración de la Democracia en Chile.

Christian Slater Escanilla.

Coronel en retiro del Ejército de Chile.

Enero de 1974 – diciembre 2014.