MUNICIPALIDADES, HONORARIOS, DESPIDOS

Pedro Alexi Aguirre Moya

Es muy recurrente y legítimo la protesta de trabajadores relacionado con los despidos que realizan los alcaldes en todo el país al momento de producirse alternancia de carácter político; fui testigo en mis 48 años trabajando en el municipio bajo la administración de 9 alcaldes, unos más, otros menos. El análisis no está referido sobre quien desvinculó a más trabajadores bajo la calidad jurídica honorario y contrata, sino lo dramático para quienes son “elegidos” y lo incomprensible e irracional de la situación que paso a expresar.

MARCO LEGAL

La figura trabajador/a a “honorarios” en el estatuto administrativo municipal (ley N°18.813) menciona lo siguiente: “Las personas contratadas a honorarios se regirán por las reglas que establezca el respectivo contrato y no les serán aplicables las disposiciones de este Estatuto.”

La norma los deja fuera del estatuto siéndoles aplicable las disposiciones de sus propios contratos y supletoriamente las normas generales del Código Civil

Uno de los conceptos claros y precisos en la legislación referido a los contratos a honorarios es lo que indica el Art. 4° del Estatuto Administrativo Municipal que indica:

1.-Podrán contratarse sobre la base de honorarios, cuando deban realizarse labores accidentales y que no sean las habituales de la Municipalidad”.

 2.- Se podrá contratar sobre la base de honorarios, la prestación de servicios para cometidos específicos.

LA REALIDAD

 

Despido o desvinculación es un concepto que se repite no solo en los cambios de administración, sino que también ocurre cada fin de año con personas que normalmente no son del sector político del alcalde de turno para ser reemplazados por sus partidarios; no interesa el conocimiento adquirido, el comportamiento, compromiso, rendimiento, etc., el trabajador/a pasa a la cesantía por decisión de la autoridad sin esbozar argumento.

La situación descrita, debe terminar por el bien de los trabajadores, de los municipios y por consiguiente de la comunidad, correspondiendo que la mayoría de los funcionarios/as municipales gocen de estabilidad en el empleo (no inmovilidad como algunas personas maliciosamente o de ignorancia expresan) con el objetivo de no quedar sujeto meramente a decisiones políticas que carecen de ecuanimidad.

 Es  conocido que una gran cantidad de trabajadores/as a honorarios que se desempeñan en los municipios del país realizan labores permanentes por lo que se establecen en habituales. La ilegalidad manifiesta se corrobora con el incumplimiento de todos los requisitos que exige la ley y dictámenes de contraloría general de la república que señalan:

 

a) Se establece como requisito el carácter temporal.

b) No se configura cometido específico si se contrata por períodos cortos, reiterados sucesivamente.

c) La prestación debe ser excepcional y eminentemente transitoria.

d) La condición de cometido específico (requisito esencial para contratar a honorarios) se pierde con su reiteración en el tiempo transformándose en una labor permanente y, por tanto, habitual.

Si una gran cantidad de  trabajadores/as a honorarios realizan labores habituales; no ejecutan cometidos específicos, no es excepcional ni transitoria y la función es reiterada en el tiempo, no solo están ejerciendo labores propias del personal de planta  (por cierto sin responsabilidad administrativa) sino que reúnen todos los requisitos para dejar establecido que tienen un contrato de trabajo dado lo siguiente: Existe una relación de subordinación y dependencia, quedando claro que existe  un contrato de trabajo sustentado en hechos concretos que se presentan al realizar la función sometido a : Obligación de asistencia; tienen una jefatura; reciben instrucciones; supervigilancia en el desempeño; continuidad de los servicios prestados; obtienen una remuneración y en algunos casos usan uniforme. En la práctica se aplica el principio de primacía de la realidad; esto significa que, ante los juicios por despidos, se acredita que existe un contrato de trabajo tácito y el trabajador tiene derecho a todas las protecciones, beneficios y cotizaciones sociales que exige el Código del Trabajo.

Queda claro que se encubre una relación laboral determinada mediante la prestación de servicios a honorarios.

La constatación de esta ilegalidad está en conocimiento de todos los gobernantes, políticos,  alcaldes, concejales, directores de control (cuya función es representar al alcalde los actos ilegales) y obvio que la Contraloría tiene antecedentes de esta situación aberrante.

CONSECUENCIAS HUMANAS

 

En resumen, todo acto que es irregular o ilegal que perjudica a los trabajadores/as, no tiene importancia y no se enfrenta a nivel nacional, local ni en el ámbito ejecutivo y legislativo, no obstante, es hora de que alguien comience a representar lo grotesco de esta situación. Es hora de que emerja el empeño para denunciar esta ilegalidad que al parecer al poder político le llena de satisfacción debido a que, al conquistar una alcaldía, la autoridad utiliza las “facultades” para despedir trabajadores/as” y reemplazarlos con los amigos políticos o personales, entre los cuales, en todas las administraciones, hay los que aportan y los que solo levitan.

Las cifras relacionadas con la dotación de los municipios en cuanto al número de personal honorarios son sorprendentes:

DOTACIÓN PLANTA, CONTRATA, HONORARIOS

 

CASO MAIPU                                                              Costo Mensual

 

Cargos planta de Municipalidad de Maipú      717

Funcionarios/as ocupando la Planta                572    $      979.911.493

Funcionarios/as a contrata                                 238   $      320.400.916

Trabajadores/as a honorarios                         2.192    $   2.077.574.131

 

(datos obtenidos de transparencia, puede existir variación)

Queda claramente establecido que con la inmensa cantidad de servicios que deben prestar los municipios a la comunidad, sin el personal contratado a honorarios, el municipio se paraliza.

 

LIMITACIÓN DEL GASTO

 

La legislación limita el gasto en remuneraciones del personal de planta, contrata y honorarios en un 42% de los ingresos propios permanentes de un municipio, lo que en la práctica es una farsa gigantesca, ya que con toda seguridad cada administración se enmarca en esta exigencia, sin embargo, el gasto en remuneraciones del personal a honorarios contratado para los “programas comunitarios” (Concebidos para la prestación de servicio ocasionales y/o transitorios , ajenos a la gestión administrativa interna de los municipios) excede inmensamente ese límite.

 

No cabe duda de que en esos Programas Comunitarios existe una gran cantidad de personas contratadas a honorarios realizando labores habituales y permanentes directamente en el municipio  y que la finalidad se debe a las   necesidades de mejorar los servicios que se prestan considerando la insuficiente dotación de las plantas municipales, por lo que los alcaldes se ven forzados a recurrir a este personal que no está afecto al límite de gastos del 42%.

 

RESPONSABILIDAD POLÍTICA

 

Todo indica que la clase política se ve muy cómoda con la facultad de despidos ya que la aspiración al poder de un municipio conlleva automáticamente a la contratación de personas que trabajaron en la campaña, en mayoría de las ocasiones con el desconocimiento total de lo que es el funcionamiento municipal, para lo cual es necesario desvincular trabajadores/as a honorarios con una importante trayectoria  y conocimiento demostrado en muchos años de servicio,  hecho que lógicamente deteriora el funcionamiento del municipio ingresando al aprendizaje un contingente importante cada cuatro años  para lograr en el tiempo cierta  eficiencia en las prestaciones hacia la comunidad y de paso, un costo inmenso frente a la pérdida de juicios por indemnización de los despedidos.

 

LA EXPERIENCIA

Experiencia muy triste haber compartido, en casi 5 décadas   de servicio en el municipio de Maipú, con compañeros de trabajo que  prestaron servicios habituales durante 25 años a honorarios con el compromiso, la lealtad y eficiencia, sin distinción con quienes nos desempeñamos en cargos de planta, habiéndose presentado a decenas de concursos para optar a un cargo estable, siendo descartados por quienes trabajaron en una campaña proselitista determinada, hecho practicado por todos los sectores políticos sin distinción.

 

Una situación más, que deja en evidencia la injusticia relacionada con el tratamiento estricto con el cual se  le sanciona  a funcionarios/as al momento de cometer una irregularidad o ilegalidad, aplicando toda la rigurosidad de la ley, en contraste y la desvergüenza de todos los organismos y autoridades del estado para soslayar la ilegalidad y el abuso indigno que se desprende hacia miles de trabajadores/as a honorarios en todos los municipios del país.

 

NECESIDAD DE UNA SOLUCIÓN

 

Teniendo absoluta seguridad que la  solución a esta  situación ilegal, que afecta negativamente a  personas, no será iniciativa de algún gobierno o parlamentario, corresponde  que las organizaciones de trabajadores   exijan a los seis diputados de la circunscripción un dialogo que tienda a la toma de conocimiento de esta práctica anómala y en conjunto se devele la transgresión sostenida en todos los municipios de Chile con el propósito de terminar vía legislativa el abuso, aumentando el porcentaje del gasto en remuneraciones en las plantas de los municipios permitiendo que pase   directamente el personal a honorarios que cumplen funciones habituales, sincerando la hipocresía de todos los gobiernos y terminar con el atropello por parte del estado, traducido en despidos sin justificación.

Traspasar la cantidad de honorarios que desarrollan funciones habituales del municipio en forma gradual, no significaría un gasto mayor, pudiendo ajustarlo al que actualmente se realiza.

La situación crítica del personal a honorarios no obsta a que debe regularizarse la falta de respeto de los alcaldes hacia los funcionarios/as de planta que ejercen cargos directivo y jefaturas en Direcciones, Departamentos y Secciones, asumiendo las responsabilidades implícitas de organizar, dirigir, planificar y controlar esas unidades teniendo   personal contratado a honorarios en calidad de subalternos con el mismo nivel academico  sin ninguna experiencia, conocimiento y responsabilidad, percibiendo remuneraciones el doble que sus jefaturas, generándose otra irregularidad que reviste todos los aspectos de la insensatez avalada por la clase política, hechos que amerita  otro comentario.




Releyendo  la Rerum Novarum a 135 años. “La cuestión social hoy”.

Humberto Salas Mayorga

Hoy 15 de mayo    conmemoramos 135 años de la encíclica social  Rerum Novarum.

Para  los trabajadores, para los católicos en general y para  los Demócratas Cristianos de Maipú en particular, el año  1891tiene una doble connotación

Maipú fue creado por  decreto número  68 del 22 de diciembre del año 1891 y de acuerdo al artículo 113 de la constitución política de la República del año 1833, bajo la presidencia de Jorge Montt.

Su primer alcalde fue Agustín Llona Albizu .Y ese mismo año a casi 12.000 kilómetros de distancia  de nuestra patria  en Roma el santo padre Leon XIII escribía la primera encíclica social llamada Conditione Epificum o condición de los trabajadores más conocida como Rerum Novarum que es la piedra angular del pueblo católico en la cuestión social y también de los Demócratas Cristianos.

 

Mientras tanto en Europa se vivía  la 2a revolución industrial que golpeaba con especial intensidad al sector agrícola que en Europa enfrentaba la gran Depresión  Agraria y empezaba a adaptarse a los avances  de la Revolución industrial.

En ese marco la Rerum Novarum analiza  las  relaciones y deberes mutuos entre el trabajo y el capital, así como entre los gobiernos y sus ciudadanos.

Frente al trabajo nos dice que se debe respetar en cada hombre su dignidad como persona.  Esta encíclica es la guía para la justicia social y el trabajo digno

Enfocando temas como:

– Defensa de la dignidad laboral

– Salario justo

– Derecho a la sindicalización

– Opción  por los más  vulnerables

– Cuestión social, lucha por la justicia  social entre otros temas.

En política  esta  encíclica  plantea una tercera vía  busca un camino intermedio entre el socialismo marxista criticado  por su materialismo y el capitalismo.

Rechaza la lucha de clases como motor político y al liberalismo extremo criticando la idea de que el mercado se regule solo sin importar la dignidad humana.

 

En resumen la encíclica Rerum Novarum marcó  el inicio de  la enseñanza social formal de la iglesia católica, influyendo  en políticas públicas y movimientos sociales durante el siglo XX.

 

Al cumplirse 40 años en el año 1931 de la Rerum Novarum el santo padre  Pio XI publicó  la encíclica Quadragesimo anno  fue una actualizaciones necesaria de la doctrina Social en un contexto de crisis  económica mundial y el ascenso    de los totalitarismo fascistas  de Hitler y Mussolini y de la Unión Soviética de Stalin quien era el secretario general del partido comunista.

Reconoce el impacto positivo de la Rerum Novarum en la legislación laboral y la organización  de los obreros reafirmando los principios de León XIII, restaura el orden social basado en la justicia y la caridad cristiana evitando tanto el  individualismo extremo como el colectivismo industrial.

 

Estas  encíclicas  recorrían las  universidades  del mundo y los  líderes jóvenes empezaron a buscar una tercera vía entre el  capitalismo salvaje  y el comunismo.

En Chile influyeron estás encíclicas entre otros a jóvenes como:

– Eduardo  Freí Montalva

– Bernardo Leighton

– Radomiro Tomic

– Jaime Castillo

– Renán Fuentealba

– Rafael Agustín Gumucio

– Manuel Antonio Garretón

– Ignacio Palma

– Andrés Zaldívar

– Mariano Ruiz-Esquide

– Patricio Aylwin

Y tantos  otros jóvenes que después dieron vida al  Partido Demócrata Cristiano.

 

Cuadragésimo año explica los principios de subsidiariedad y solidaridad, corporativismo y la organización social.

 

A los 80 años de escrita la Rerum Novarum el Papa  Montini , santo padre Paulo VI publicó la carta apostólica Octogésima Adveniens en el año  1971 donde refuerza el mensaje  de la Rerum Novarum sobre la dignidad laboral, el derecho a la propiedad y la necesidad de una distribución justa de la riqueza.  Se enfoca en la urbanización, la ecología y la marginación social.

Frente al compromiso político insta a los laicos a no ser pasivos y a trabajar por cambios estructurales en la sociedad.

Octogésima Adveniens reafirma el concepto de tercera vía y conceptos como personalismo o sea la persona y su dignidad por encima de la economía y el estado, subsidiariedad y justicia social.

 

Al cumplirse  los 100 años  de la encíclica social madre en el año 1991  el santo padre Juan Pablo II escribe la encíclica  Centesimus annus donde actualiza y reafirma los conceptos escritos  en la Rerum Novarum.

 

Finalmente  y en una frase  Rerum Novarum humanizo el trabajo  y sentó las bases para que la fe  cristiana se traduzca en acción política y justicia económica.

 

Hoy a 135  años   de la encíclica podemos  decir  que la tercera vía sigue siendo  relevante ante la polarización política y económica que vive nuestro país.

 

Humberto Salas Mayorga




S.O.S. a los ricos, Save Our Souls (Salvar Nuestras Almas)

Mucha controversia ha suscitado uno de los contenidos relacionado con el proyecto del gobierno que rebaja los impuestos corporativos; la reintegración total del sistema  tributario; rebaja para la repatriación de capitales y la exención de contribuciones a  los más ricos del país y de paso, intentos de convencer a la ciudadanía que no es así.

Se ha calculado los miles de millones de pesos que los dueños de las más  grandes empresas del país recibirían en sus arcas; se ha estudiado lo que el fisco dejaría de percibir; lo que cada uno de los diputados o senadores en miles de  dólares ingresarían a sus bolsillos votando el proyecto que los beneficiaría y por consiguiente acrecentando su propia riqueza en forma mágica sin mediar lo que tanto se le dice a las personas que para surgir en la vida se requiere “creatividad, esfuerzo y capacidad”, para ellos, nada de eso.

 

Nadie sensato puede negar  que gracias   a   esta   medida     política   acrecentarán   sus   propias   fortunas   votando positivamente a tan inmenso regalo y de paso a los más ricos de Chile, lo que hace recordar las palabras del presidente de los Estado Unidos Donald Trump el 22 de diciembre de  2017, al inicio de su primer mandato,  después de firmar una masiva reforma fiscal, viajó a su club privado en Florida y durante una cena con sus amigos millonarios les dijo: “Todos ustedes se acaban de hacer mucho más ricos”. Sincero el presidente Trump, sin complejos y transparente en ese momento; aquí no es verdad, no serán más rico una vez aprobado el proyecto.

Análisis económicos, financieros, sociales, presupuestario, etc. se lee se ve y se escucha en el periodismo nacional, sin embargo, nada se habla de la moral de quien  otorga la dádiva, los que la reciben y los que se verán beneficiados votando en el  parlamento, sin inhabilitarse por tener conflicto de intereses, y por consiguiente  acrecentando la fortuna de los poderosos  del país, demostrando la inmoralidad de  honorables   que   pisan   el   parlamento   con   el   discurso   de     “el   trabajador   o   la  trabajadora”; “la señora Juanita”; “el ciudadano de a pie”, etc.

En mi columna anterior resumí los porcentajes de quienes ostentan   la riqueza de Chile:

  • El 1% más rico de Chile concentra el 49.8% de la riqueza total del país. (CEPAL)
  • El 10% más rico acumula el 69,4% del patrimonio nacional.
  • El 50% de menores ingresos, posee el 2,6% de la riqueza.
  • El 17% de los hogares tiene “riqueza negativa”, (más deudas que activos)

Definido el panorama, cabe preguntarse si estos millonarios en dólares tienen la  necesidad de rebajas de impuestos  para que puedan invertir en el país, también  preguntar si no existe una contradicción asombrosa el hecho que se le determine  pagar   menos   impuestos   con   el   argumentos   que   esos   millones   de   dólares   lo invertirán incentivando la economía, generando más trabajo y a esos mismo se les  dice que le “rebajarán impuesto por la repatriación de capitales” ( ofrecer una tasa  especial del 10% para declarar bienes en el extranjero, reduciéndose al 7% si el  capital se invierte en el país) . En simple, sacaron capital generado en el país en  forma irregular; se les premia y se confía que no lo harán con las fortunas que  adquirirán debido a la rebaja del impuesto de primera categoría del 27 al 23 %.

Si los empresarios   más ricos de chile (1%  que venden más del 80% de lo que se  consume en país) tienen necesidad de una ayudita para invertir ya que no les  alcanza   con   lo   que   tienen,   cuesta   entender   que   el   gobierno   estime   que   sí   la  necesitan,   que   no   tienen   de   dónde   obtener   recursos   motivo   por   el   cual   es imprescindible “echar una manito” a ese sector de desvalidos.

Además, si es necesario rebajarles las contribuciones del bien raíz con valores de  viviendas superiores a los mil millones a acaudalados cuyo patrimonio va de 1.000  a 52.600 millones de dólares y tratar de persuadir  que no es ayudar a los más ricos,  es estar convencido que la mayoría de los chilenos somos estúpidos (con todas las  acepciones que indica la Real Academia de la Lengua Española, incluida la de  huevón), pero al parecer, nuestros gobernantes así lo creen.




¿Asesores con doble sueldo?

Es de público conocimiento que algunos parlamentarios han anunciado que concurrirán a la Contraloría General de la República con el propósito que el Órgano Contralor se pronuncie respecto la situación de algunos asesores presidenciales que perciben “doble sueldo”.Al respecto, es importante que estos legisladores y la opinión pública tengan claro que No hay pago de doble sueldo.En efecto, tal situación no se produce porque quienes están siendo cuestionados son concejales en ejercicio y que trabajan para el Estado.

Al respecto, sepan ustedes que la Dieta de Concejal no es remuneración laboral, sino que  una asignación de carácter público fijada por ley, destinada a compensar el ejercicio de una función de representación popular, la cual No genera vínculo de subordinación ni configura relación de trabajo.

En cambio, un Sueldo, es la remuneración percibida por un trabajador (privado o público) el marco de un contrato de trabajo, ya sea que esté regido por el Código del Trabajo o por el Estatuto Administrativo, con subordinación y dependencia a una jefatura.

A mayor abundamiento, es preciso aclarar que la dieta de los concejales está regulada en la Ley N° 18.695 “Orgánica Constitucional de Municipalidades”, que establece que los concejales perciben una dieta por asistencia a sesiones y comisiones, con topes definidos.

De hecho, la dieta No constituye renta laboral propiamente tal; no implica carrera funcionaria, ni estabilidad, ni derechos laborales clásicos (indemnización, feriado legal en ese rol, etc.), a diferencia de un Sueldo que genera todos los efectos laborales: cotizaciones, protección social, indemnizaciones, entre otros.

Aclarado lo anterior, y que hay que ser riguroso en los conceptos, es imprescindible señalar además que la propia Ley N° 18.695 reconoce que el cargo de concejal es compatible con otras actividades laborales, públicas o privadas

Tal es el caso que el empleador —sea éste público o privado— debe otorgar facilidades necesarias para el cumplimiento de la función, tales como permisos para asistir a sesiones del concejo, comisiones y demás obligaciones propias del cargo.

Estas facilidades no pueden significar menoscabo arbitrario, pero tampoco obligan al pago de remuneración por el tiempo no trabajado, salvo que exista acuerdo o norma especial aplicable.

En resumen, la dieta remunera una función representativa sin vínculo laboral en tanto el sueldo remunera trabajo bajo subordinación.

Por ello, la ley permite al concejal mantener empleo paralelo y obliga a su empleador a facilitar el ejercicio del cargo, resguardando el interés público que dicha función representa.

 

Alejandro Almendares Calderón

Ex Alcalde y Ex Concejal de Cerrillos




Chile y sus segmentos de la riqueza

Es muy positivo que en una democracia segmentos de la sociedad boguen por sus intereses independientemente a que estrato social pertenecen y también es importante que las autoridades y medios de comunicación se preocupen por las aspiraciones de esos grupos, no obstante, la atención de las autoridades y difusión de los medios no siempre es de equilibrio respecto de la importancia y la repercusión social que tienen algunos sectores en el ámbito nacional.

Es muy loable que un grupo de chilenos se preocupen en forma especial por el   peligro   que   significa   la   amenaza,   ya   constante, por  parte   de Estados   Unidos   con   quitar   la   VISA   WAIBER,   también   es   de   gran preocupación del embajador chileno, toda la diplomacia, el gobierno y los medios de comunicación, no obstante, no existe una similar preocupación real y cobertura por el desamparo que viven muchos grupos de chilenos que en igual, inferior o superior porcentaje, son sometidos a peligros  de todo tipo en su calidad de vida.

VISA WAIBER

Viajan con la visa Waiber aproximadamente 225.000 chilenos en un año (adultos, jóvenes niños) y los destinos son Miami, Orlando, Nueva York y Los   Ángeles, principalmente   por   vacaciones   y   compras, gastan aproximadamente   1.900   dólares   por   persona   lo   que   significa US427.500.000 (cuatrocientos   veintisiete   millones   quinientos   mil dólares). En resumen, si la proyección de la población en Chile para 2026 es de 20 millones aproximado, el porcentaje que viaja a USA con la visa corresponde al 1,1%.Como está de moda la palabra emergencia:-En   Chile,  faltan   aproximadamente   492   mil   viviendas   (allegados, hacinamiento, vivienda irrecuperable, rucos etc.), si sólo asignamos tres personas a cada familia que debería vivir en una vivienda digna, serían 1.476.000   chilenos   lo   que   en   porcentaje   corresponde   a   7,38%   de   la población   y   no   se   aprecia   el   mismo   interés   y   preocupación   de   la autoridades y medios de comunicación como una situación que amerita enfrentarla verdaderamente como una “emergencia.” Maipú, está entre las cinco comunas con mayor déficit habitacional del país.

-La desocupación en Chile en la última década indica un promedio de 8,44%, lo que significa 850 mil a 900 mil personas, sobre un universo de la fuerza de trabajo de 10,2 a 10,4   millones. El punto más bajo fue en 2016 (6.9%) y el más alto en período de pandemia y post pandemia (10.9% – 9.3%). Esto es motivo de emergencia nacional.

La informalidad laboral se calcula en, 27 a 28% = 2.5 a 2.7 millones, casi 1 de cada 4 trabajadores es informal, concentrado en comercio ambulante, construcción, agricultura, servicios personales. En general, trabajadores que no cotizan previsión ni salud; no existe protección laboral y muy alto considerando el nivel de desarrollo del país. Esto es una emergencia.

-En el país existen 1.400 campamentos albergando 120.000 familias de un total de 6,6 millones de hogares, lo que significa un %1,8. La excepción de   una   vivienda   sólida   y   bien   equipada   en   esos   campamentos   está relacionada generalmente con ingresos que no provienen precisamente de un trabajo honesto, resultando una excepción que es lo que algunos políticos y canales de televisión señalan para desvirtuar una realidad, acción acostumbrada de un tipo de periodismo que invita a “expertos” teniendo como argumento la  “excepción”.

SUELDO MINIMO LIQUIDO

-El sueldo mínimo líquido es de $440.000, lo gana el 4% – 5%, sin embargo, el porcentaje que gana un sueldo “cercano al sueldo mínimo” ($500.000 líquido) es de 55,7%. Ese trabajador o trabajadora debe tomar locomoción     $35.800   mensuales, una   colación, $100.000   mensuales, quedan $364.200 y si lo calculamos al 4% – 5% que gana el verdadero sueldo mínimo líquido ($440.000), solo se llega a la cantidad de $304.200. Lo sorprendente es que cuando se dijo que el sueldo mínimo subiría de $350.000 a $539.00, se levantaron voces que el país se incendiaría, que no   era   viable, lo   que   indica   que   ese   sector   que   representa   a   los empresarios estaría feliz que aún fuese de $350.000. Como diría un viejo sindicalista que conocí, “el pellejo y el alma, trabajando 24 días al mes, se quiebra con ese sueldo de hambre”. Eso es emergencia.

CHICAGOS BOYS

En la década del 70, se nos impuso, en la dictadura, el modelo de los chicagos boy, ese del “chorreo”,  se definió el libre mercado y el estado subsidiario (El estado solo interviene cuando los privados no pueden o no quieren   hacerlo),   y   el   estado   debe   tener   un   rol   mínimo;   sistema previsional   basado   en   la   capitalización   individual   y   no   en   el   sistema solidario;   privatización   de   las   empresa   del   estado   (prácticamente   a precios de liquidación); introducción de la lógica del negocio en salud y educación;     traspaso   de   servicio   públicos   a   privados   (luz,   agua, telecomunicaciones) debilitamiento del poder sindical, etc.

Llegamos al 2026 y tenemos chilenos millonarios que están en el ranking de orbes que van desde US1.400 millones de dólares a US 52.600 millones de dólares ocupando el lugar número 35 en el mundo. El cuadro es el siguiente:

El 1% más rico de Chile concentra el 49.8% de la riqueza total del país.

El 10% más rico acumula el 69,4% del patrimonio nacional.

El 50% de menores ingresos, posee el 2,6% de la riqueza.

El 17% de los hogares tiene “riqueza negativa”, (más deudas que activos)

Los porcentajes señalados nos indica precisamente que la política del “chorreo” de los “chicagos” (que   existan   muchos   y   muy   ricos, así moverán la economía y todos disfrutaremos de esa bendición) tiene al 50% de los chilenos “usufructuando” del 2,6% de la riqueza y un 17% que tiene más deudas que su patrimonio.

El modelo es el mismo desde hace más de 50 años y cabe peguntarse cuánto más ricos y mayor cantidad de ricos debe haber en Chile para que ese 50% alcance porcentajes dignos sobre la riqueza  como debería ser en una verdadera democracia; cuántos y cuanto más ricos debe existir para solucionar las “urgencias indicadas anteriormente” y qué porcentaje de menos pobre   resulta al aumentar la riqueza   de   ese   1%   que   tiene   el     49,8%,   especialmente   al   bajarle   el impuesto de primera categoría a esos ricos de un 27% al 23%, (como lo anunció el gobierno), lo que se traduce, según expertos, una rebaja de US 1.200 millones de dólares anuales., más US 1.800 millones de dólares por concepto   de   Reintegración   Tributaria.

Analistas   mencionan   que   tal medida  no tuvo efectos positivos en Estado Unidos, Reino Unido y OCDE en   términos   generales,   no   obstante,   lo   que   no   resulta   en   otro   país perfectamente podría ser un éxito en Chile, considerando que la moral de los empresarios chilenos asegura que  no  se llevarán  a  sus arcas  esa rebaja,  sino  que   en  una  acción   patriótica  harán  todo   lo  posible  para generar inversiones, crear empleos, mejorar las remuneraciones de sus trabajadore   etc.,   moral   demostrada   en   la   colusión   de   los  pollos (Agrosuper, Ariztía, Super pollo);  papel (CMPC, SCA Chile);   farmacias (Cruz Verde, Salcobrand, Ahumada);  Navieras  (CSAV, CCNI y Navieras extranjeras);  buses  Copiapó-Caldera (tres compañías);  transporte de valores  (Brinks,   Prosegur,   Loomis)   o   el   financiamiento   ilegal   de   los políticos, como también las más de 50.000 multas  (2024) cursadas por la Dirección del Trabajo a empresas por no respetar los derechos de los trabajadores.

50 años del modelo y ante cualquier análisis racional, hace pensar que esta solución ya no llegó para ese sector de chilenos sin casa, cesantes, informales, viviendo en la marginalidad sin los servicios básicos; ganando un sueldo mensual que después de transporte y colación solo quedan $ 368.200.

Resulta una burla para una inmensa mayoría de chilenos al escuchar   al   gobierno   decir “ajustarse   ante   los   tiempos   difíciles comparando la situación económica con sus propias experiencias familiares”, podría   dar   la   receta   cómo   se   ajusta   el   50%   de   los trabajadores del país que ya hace 5 décadas “viven momentos difíciles” con   esos   sueldos   paupérrimos   y   que   aún   esperan   que   les   llegue   el “modelo”.




LA CONFIANZA

Pedro Alexi Aguirre Moya

En el tiempo que corre, sintiéndolo cada vez más rápido, pocas situaciones reconfortan; a veces son pequeños actos; no obstante, nos hacen reflexionar sobre acontecimientos que remecen una parte importante de la sociedad, como es uno de los valores que parece estar en extinción, ya sea a nivel interpersonal o colectivo y que cada día que pasa, desgraciadamente es  más escasa; me refiero a la confianza.

La experiencia

La   necesidad   de   comprar   un   simple   control   remoto   para   un   televisor   antiguo,   no necesariamente para seleccionar algún canal nacional, y, al no encontrarlo en el comercio establecido, sumado a la mala experiencia que tuve en uno de los grandes centros comerciales para devolver un aparato electrónico que no funcionó (para lo cual tuve que grabar un video y concurrir tres veces), me llevó a decidir, por recomendación de un amigo, dirigirme a la esquina de Pajaritos con Cinco de Abril, donde se encuentra el “Rey del Control Remoto”.

 

Sí, un señor que se gana la vida vendiendo estos aparatos, al igual que lo hacen 40.000 vendedores ambulantes en nuestra capital y cientos de miles a lo largo del país.

Después de indicarle algunas características del televisor antiguo, me entregó el que él creía era el preciso para funcionar. Le manifesté que lo probaría, pero que estaba fuera de Santiago, por lo que podría pasar un tiempo prolongado y si no correspondía, tendría que regresar para cambiarlo, a esto me respondió que no había ningún problema, extendiéndome una fotocopia de 7 x 7 centímetros que decía: “El Rey del Control Remoto”. En resumen, “la garantía”.

Pasado aproximadamente un mes y medio, regresé con el control remoto y la “garantía”, diciéndole que no había funcionado. Me pidió que sujetara una bolsa y buscó entre decenas de controles, pasándome tres y diciéndome:

  • Pruebe entre estos tres y me trae los dos que no le sirvan.

Sorprendido, lo miré y, entendiendo lo que estaba pensando, me dijo:

  • ¿Usted confía en mí?
  • Sí, le respondí.
  • Yo también confío en usted.

Caminando con los tres controles   en   mi   mano,   perfectamente   insertos   en   un   protector plástico, no pude sustraerme a tal gesto. Por mucho tiempo pensé en el significado de la palabra confianza, también recordé las tres veces que tuve que concurrir a la gran tienda para devolver una compra; me preguntaba si existiría la posibilidad de que esa tienda hiciera algo parecido.

Mi reflexión fue más allá, pensé en la pérdida económica que sufriría el “Rey” si alguien no le devolviera los dos controles sobrantes y luego me trasladé al estado de la confianza en la sociedad chilena.

Pensé en la confianza de la ciudadanía en el Parlamento, la política, los gobiernos, el Poder Judicial, las Fuerzas Armadas, Carabineros, la PDI, Gendarmería, las municipalidades, las empresas   privadas,   los   organismos   no   gubernamentales,   fundaciones,   el   comercio,   la industria,   los   profesionales,   las   religiones,   las   universidades,   los   empleados   públicos   y privados, los empresarios, etc.

Para hacerme una idea sobre la confianza que la ciudadanía deposita en estas instituciones, revisé variada información, no obstante, también encontré comentarios e informes sobre las empresas   que   realizan   encuestas   sobre   confianza   institucional,   descubriendo   que,   en ocasiones, quien paga solicita cierto resultado, engañando al encuestado mediante preguntas que  limitan  el  universo  y están diseñadas para conducir a determinadas respuestas. En resumen, no hay confianza en las “encuestadoras”.

Además, suponiendo que exista una encuesta seria sobre alguna institución o persona, no se comprende que, mientras se descubre y es noticia nacional que una de ellas desfalca al fisco entre   28  y   35   mil  millones   de   pesos   durante   11  años,   con   más   de  cien   condenados, posteriormente goce de un alto grado de confianza ciudadana.

Hay muchos ejemplos de esta contradicción: depositar la confianza para que una persona lo represente en el Poder Legislativo y elegir a alguien que se hizo famosa defraudando al fisco mediante licencias médicas otorgadas por teléfono, previa tarifa según los días de “reposo”; reelegir a diputados que no asisten a las sesiones para determinar las leyes que requiere el país; mantener un alto grado de confianza en instituciones que han defraudado al fisco, etc.

En definitiva, muchos vivimos, después de analizar la realidad, en un medio donde es difícil confiar en personas e instituciones públicas y privadas. Terminamos reduciendo la confianza a lo interpersonal: un familiar, un amigo, compañeros de trabajo o un vecino, pero confiar en un extraño es muy difícil, sobre todo con lo que a diario se conoce sobre estafas, fraudes y robos, no solo del hampa, sino también de autoridades y empresarios de alto nivel que, cuando son descubiertos y condenados, se ha puesto de moda “quedar firmando”, claro está, solo para los de cuello y corbata.

Esto provoca una pérdida de confianza en el sistema judicial, lo que es mucho decir en una sociedad.

Tampoco escapa la desconfianza al ámbito del comercio internacional, tema en el cual  todos coinciden  en  que en las  relaciones  comerciales  la  confianza  es  un activo fundamental, concepto  que se elimina cuando un mandatario de un país poderoso no respeta contratos ni acuerdos bilaterales y, con arrogancia, los desecha para luego afirmar que los países “le están besando el trasero”, cabe preguntarse si las autoridades actuales y futuras estarán dispuestas a hacerlo por relaciones comerciales, perdiendo la dignidad que debe tener toda persona y nación, fingiendo confianza  en quien no demuestra ningún grado de ella y además los insulta.

Tener total esperanza,  seguridad  o fe  en que una persona  o institución  responderá  con honestidad   se   hace   cada   día   más   difícil,   no   obstante,   siempre   encontramos   actos   que

reconfortan, como el gesto del “Rey del Control Remoto”, una persona dispuesta a confiar en un extraño. Esa acción me hace pensar no solo en el valor de la confianza en sí misma, sino también en la disposición de alguien que no requiere como condición esencial el tiempo y el conocimiento previo de la persona en quien depositar esa seguridad.

Hoy devolví los dos controles remotos que no correspondían al televisor; el Rey simplemente me miró y me dijo:—Si le falla, me lo trae y lo cambiamos.

Esa garantía, la palabra empeñada (ley en el pasado), vale más que toda la letra chica que  señalan los papeles de las grandes tiendas al realizar una compra.

Pedro Alexi Aguirre Moya




MUNICIPALIDAD, SMAPA Y PATRIMONIO HISTORICO

Pedro Alexi Aguirre Moya

Con   fecha   25   de   octubre   2023,   mientras   me desempeñaba   como   presidente   de   la   Asociación   de Funcionarios de  SMAPA,  en  acuerdo  y firmado por toda la directiva, presentamos al Sr. Alcalde  y Director de nuestra sanitaria un documento de 11 páginas en el cual   se   solicita   que   el   municipio   presente requerimiento al Consejo de Monumentos Nacionales para   que   se   declaren   Monumento   Nacional   en   la categoría   de   Monumento   Histórico   al   estanque   de agua potable ubicado en Av. Pajaritos N° 2354 (Planta Pajaritos)  y estanque de Camino  Melipilla  N° 7520 (Planta Cerrillos).

El primer argumento que se indica se debe a que en la Auditoría   a   los   Estados   Financieros   realizada   en SMAPA   correspondiente   al   año   2022,   la   empresa FORTUNATO,   señala:   “Por   otra   parte   existe   una cuenta denominada “Provisión de Desmantelamiento”, por un monto de M$6.415.523”. “Como se sabe, el desmantelamiento se aplica cuando la instalación ha llegado al final de su vida útil, y actualmente existen dos instalaciones en el SMAPA que se encuentran en ese estado, como son el Estanque de Av. Pajaritos N° 2354 y Estanque Camino Melipilla N° 7520”.El   segundo  Estanque histórico de Av. Pajaritos.rgumento   está   sustentado   en   la importancia de estas infraestructuras en el desarrollo de   SMAPA,   permitiendo   un   mejor   servicio     de   la sanitaria y por consiguiente el crecimiento industrial, comercial e inmobiliario de Maipú.

 

El tercer argumento está expresado en consideración a lo siguiente: Para funcionarios/as  de SMAPA, que aún laboran y otros/as que ya no están, tiene un significado histórico y de identidad, como también representativo ya   que   el   ícono   de   la   sanitaria   son   los   estanques elevados. El artículo 9° de la ley N° 17.288 establece que son Monumentos   Históricos   los   lugares,   ruinas, construcciones   y   objetos   de   propiedad   fiscal, municipal o particular que por su calidad e interés histórico   o   artístico   o   por   su   antigüedad,   sean declarados   tales   por   decreto   supremo   dictado   a solicitud y previo acuerdo del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN).Se adjuntaron las fotografías de los estanques y placas respectivas.

 

Planta Cerrillos: Estanque de 500 m3, Fecha 1945.

Planta Pajaritos: Estanque de 200 m3, Fecha 1940

Asimismo,   a   modo   de   ejemplo,   se   adjuntaron fotografías de monumentos históricos como Acueducto de Amolanas y Azudas de Larmahue, producción de energía (hidráulica).Se   adjuntó   el   documento   que   aprueba   “Los Antecedentes que deben contener los expedientes de:

Declaración de Monumento Nacional en la categoría de Monumento Histórico”.

 

Han pasado dos años y no tenemos conocimiento que el municipio haya iniciado alguna acción al respecto, hecho   lamentable   ya   que,   como   dijo   un   viejo maipucino : “SMAPA es parte de la cultura de nuestra comuna”, y tiene mucha razón, ya que la sanitaria fue, es   y   será   una   organización   fundamental   en   su desarrollo.

 

Viene a la memoria lo que indica la ley Orgánica   de   Municipalidades   en   su   artículo 1°: …”cuya finalidad es satisfacer las necesidades de la comunidad   local   y   asegurar   su   participación   en   el progreso   económico,   social   y  cultural  de   las respectivas comunas”.

 

No creo que exista alguna autoridad municipal en el país  que   no   dé   importancia   al   patrimonio   de   cada comuna; se suele escuchar en los discursos y en los hechos, reconociendo y promoviendo sus valores; aquí no es así.

 

Al momento de presentar la carta solicitud (octubre 2023),   con   mis   48   años   de   servicio   municipal   en SMAPA,   pensé,   “ojalá   que   me   equivoque,   pero   he aprendido como dirigente sindical que toda iniciativa presentada por los trabajadores a las autoridades no es bien   recibida   ni   ponderada,   solo   las   de   ellos   son válidas”. Lamentable, los años enseñan.

 

Si la Municipalidad de Estación Central tiene como monumento histórico  a   la   Maestranza   San Eugenio (FF.CC del Estado); la Municipalidad de Independencia tiene la Antigua Planta de Gas de Santiago (Metrogas) y Santiago Centro la Torre Entel, ¿por qué Maipú no puede tener en esa misma categoría, dos Estanques que   suministraron   el   elemento   vital   para   la subsistencia y significó desarrollo comunal?

 

Al   inicio   del   presente   documento,   señalé   tres argumentos por los que creíamos que debería iniciarse un requerimiento para declarar los dos estanques en Monumento   Nacional, Categoría   de   Monumento Histórico; no obstante  existe un argumento poderoso y quizá el más importante, que es el reconocer a través de estas obras de infraestructura a las autoridades que dieron   origen   a   este   Servicio,   que   tuvieron   la inteligencia,   creatividad,   el   esfuerzo,   capacidad   y compromiso con la comunidad maipucina para iniciar tan gran empresa que significó una mejor calidad de vida para los maipucinos de esa época; autoridades sabias a las que   le   debemos   mucho   por   lo   que   es necesario   impedir   que   los   inicios   de   SMAPA   se destruyan   por   disposiciones   legales  financieras señaladas  al   inicio   del   presente   comentario.

 

Esas autoridades hicieron realidad el Decreto Supremo N° 228 de 16 de enero 1950 cuyo título es: “RESTITUYE A LA MUNICIPALIDAD DE MAIPÚ EL SERVICIO DE ESA COMUNA”; como argumento se indica: “Que según consta de los antecedentes del presente Decreto, la Empresa de Agua Potable de Santiago no abastece ya de ese elemento al servicio de Maipú, el que se hace actualmente gracias a las obras locales realizadas de costo y cargo de la Municipalidad de dicha Comuna.

 

Buscando   una   definición   simple   y   amigable   sobre patrimonio     en   el   presente   contexto,   dice:   “bienes físicos y concretos, tanto muebles como inmuebles, que son herencia de generaciones pasadas que deben   ser   conservadas   para   el   disfrute   de   las presentes y futuras”.

 

Con  relación a la solicitud, cabe dos posibilidades,  el Sr. Alcalde no le dio la importancia, o dio la instrucción a quien correspondía y no se ha ejecutado. Desde esta humilde columna, hago un llamado a la autoridad para que  pondere la importancia de estas infraestructuras y se inicie el trámite con el objetivo que algún día el SMAPA con sus estanques elevados, ícono de la única sanitaria   pública   del   país,   pueda   exhibir   dos Monumentos   Nacionales   en   la   categoría   de Monumento Histórico.

 

Pedro Alexi Aguirre Moya




Memorias de un concejal. Hitos del hospital de Maipú.

Por Dr. Rafael Aguilar Salas.

El presente relato es parte de mis experiencias en la batalla por el hospital de Maipú, son episodios en los que me correspondió ser protagonista. Así como estos hay muchos, muchos más, en los que personas de todas las posiciones hicieron otros aportes, todos válidos. Estas páginas no pretenden otra cosa que registrar un esfuerzo colectivo, de una comunidad por alcanzar una meta, todo ello para mantener viva la esperanza de esforzarse por lograr un objetivo mayúsculo, para mejorar su calidad de vida, y convencerse que depende de todos hacer de lo imposible, lo posible. Pero…, toda comunidad requiere liderazgos, y es ahí donde me veo actuar durante un tiempo, si fue importante o no, eso lo catalogarán los lectores.

 

 

La primera vez que oí hablar de un hospital para Maipú fue cuando era niño, por allá en la década de los ´60, por boca de mi padre, Robinson Aguilar Martínez, quién era dirigente sindical de la empresa INSA, hoy Good Year, y seguía las aguas del radicalismo. Ese fue un periodo en que yo era un chico apegado a los pantalones de don Robinson, y luego el adolescente que seguía las ideas del viejo lindo, de suerte que lo acompañaba con cierta frecuencia donde se reuní “papá y sus correligionarios”.

 

Para entonces, la casa de los Matte y los Gallo (fundadores del PR) era fuerte, y tenía presencia en las organizaciones sindicales del llamado “cordón Cerrillos”. Con esta fuerza los dirigentes sindicales radicales discutían en sus asambleas como mantener a raya a los “compañeros” comunistas que competían por el liderazgo sindical. Un correligionario que no se perdía asamblea, era el Dr. José Eduardo Ahués, médico con alma de salubrista, amaba la vida hospitalaria, y fue quien les propuso una estrategia: el “sindicalismo extramural”.

 

Según esta tesis – en palabras simples – los sindicatos debían salir de sus conflictos internos y de las empresas para involucrarse en los problemas de la población circundante, y el mayor problema que tenía el poblador obrero local era la falta de servicios médicos, para lo cual se necesitaba un hospital. Así es como, el Dr. Ahués, don José, dijo en una asamblea: “Correligionarios, Pedro Aguirre Cerda enseñó que gobernar es educar, y se hicieron escuelas públicas, ahora agreguemos: gobernar también es entregar salud, pues exijamos un hospital”. La Asamblea se estremeció en aplausos.

 

Sin estudios preliminares de ningún tipo, a la usanza de los discursos de entonces, los “cucharones” (como se les motejaba a los radicales) fueron los primeros en impulsar la “idea” del hospital para Maipú. Debe recordarse que para los años 60 Maipú abarcaba Cerrillos hasta Buzeta, Estación Central hasta el límite con Santiago Centro (calle Radal), parte de Barrancas hoy Pudahuel, era un territorio inmenso.

 

La primera acción de esta “idea” altruista fue pasar la “cucha” en sindicatos y empresarios del cordón Cerrillos. La campaña del hospital duró algunos meses. Juntaron un buen billete y luego se preguntaron: “¿A quién le entregaremos esta “plata” para que inicie el hospital?”. Ingenuo, todo muy ingenuo, como era la mentalidad de los líderes populares de entonces.

 

 

Decidieron que lo mejor era hablarlo con el alcalde, don José Luis Infante Larraín, quien representaba a la derecha Conservadora de comienzos de siglo XX, terrateniente, hombre ilustrado, había sido ministro (1951-1952) del último presidente radical Gabriel González Videla, “don Gabito”. El alcalde Infante tenía otros atributos que lo acercaban al radicalismo, también era todo un mecenas, tenía un proyecto político social demócrata recogido en su último viaje a Suiza de la postguerra: la “comuna autónoma”. Además, había sido alcalde en 1937 a los 27 años, y desde entonces era un político influyente con varias elecciones favorables a la cuesta, un político de viejo cuño que hacía donaciones al municipio, no como algunos modernos ediles que arrasan con el municipio tomando lo ajeno. Don José Luis encontró este esfuerzo sindical maravilloso, agradeció el voto de confianza de los orgullosos obreros, pero les comunicó que construir un hospital no era materia de un municipio, que el asunto era mucho más complejo, y tenía razón. Los obreros se imaginaban que un hospital era como un super consultorio, con médicos, dentistas, enfermeras, y una sala de maternidad muy simple, para atender a sus familias cuando estuvieren enfermas y a las mamitas que estuvieren por dar a luz. Don José Luis les propuso en cambio comprar con esos recursos un sitio donde se pudiera ubicar el futuro hospital.  Dado que la “tucada” no alcanzaba para tanto, el alcalde se comprometió a poner el resto en dos partes, una de su bolsillo y la otra del erario local.

 

Y así fue, el municipio compró la manzana, en aquella época era un quinta, ubicada en Av. Pajaritos entre Av. Chile y calle Maipú pensando que esa sería una ubicación privilegiada para del futuro hospital ya que tendría el agua asegurada con la copa recién construida (1952) en uno de los extremos del recinto. La manzana fue dividida con alambrado en tres sitios iguales y se designó el sitio central para el futuro hospital. Infante movió los hilos dentro del Ministerio de Sanidad de entonces y para interesar a las autoridades de salud y contó con el apoyo de la parlamentaria socialista Laurita Allende, quien había sido diputada de la 4ª agrupación provincial de Stgo. (1965) que incluía a Maipú. (Nota: Las elecciones de 1965 fueron un desastre para el Partido Conservador del alcalde, en cambio “pampeó” la DC, el asunto es que el FRAP obtuvo el 35% de los diputados, incluida Laurita Allende Gossens, lo que permitió sacar dos nuevas cartas para senadores de la izquierda: Carlos Altamirano y Volodia Teltelboim.)

 

Con ello, los protagonistas de tema sanitario maipucino pasaron a ser tres: El Partido Conservador, el Partido Socialista y el Partido Radical. Ya se imaginarán el lio que se armó en la asamblea radical, unos alegaban porque se le había regalado el trabajo del hospital a los Conservadores, aunque a los compañeros socialistas del FRAP se les podía tolerar, otros contestaban que lo importante era que ya “tenían” sitio para el hospital y que pronto de construiría independiente de los partidos. En fin. Cuando yo acompañaba a mi padre a sus reuniones no entredía nada, solo aplaudía a unos y otros entusiasmado por sus discursos con pasión y palabra raras y bonitas. Mi viejo se reía a veces y en otras me miraba con su cara de enojón. Lo raro para mí era que al terminar la asamblea también se acababan los gritos y se despedían con risas y abrazos.

 

Como si fuera poco, para el propio ministerio de salud de entonces las cosas tampoco eran tan claras en materia de salud. Después entendí que las autoridades no conocían Maipú, para ellos esta era una localidad campestre existente en un plano militar de 1940, y además que sus preocupaciones estaban en controlar los parámetros macro sanitarios de comienzos de siglo (mortalidad infantil, desnutrición, etc.), de modo que no existía el concepto de “cobertura ni calidad del servicio” como hoy, por ello se comprende que la autoridad sanitaria haya definido que Maipú, por ser una comuna “deshabitada, alejada y rural” debía tener a lo sumo una “posta rural de urgencias”.

 

Maipú de 1940

 

 

Las autoridades de gobierno y de salud en la década de los ´50 y ´60 se guiaban por el Plano Regulador Intercomunal de Stgo. hecho en 1940 por lo tanto tenían una versión de Maipú de 30 años atrás, ciertamente parecía un caserío rural, pero en realidad Maipú en la década de los años ´60 aunque conservaba su cultura y ambiente  campechano, estaba industrializada, era una comunidad en desarrollo. Eso pasaba porque los gobernantes no visitaban las comunas populares: ¿Para qué?…

 

Don José Luis y Laurita quedaron conformes y aceptaron la “oferta” del ministerio. Los radicales recurrieron a su líder nacional Luis Bossay Leiva, quien o no hizo nada al respecto o no logró revertir el asunto. La cuestión es que el gobierno de Jorge Alessandri Rodríguez construyó al año siguiente la posta rural de Maipú en Pajaritos 2470 y junto a otras obras para la “periferia” de Santiago que beneficiarían a Maipú, tales como la Escuela 50 de varones y Colegio 27 de niñas, ambas en Alameda. Y la idea del hospital durmió por los siguientes 40 años.

 

El tema volvió a tratarse a fines de los años ´80 y comienzo de los ´90 por dirigentes sociales en el contexto de la recuperación de la democracia.  Este fue un proceso dinámico desarrollado por liderazgos locales, quienes pueden comentarlo con propiedad, ya que fueron sus protagonistas, son el Padre Raúl Férez Shalup, Herman Silva Sanhueza (DC), José Olivares Montoya (PPD), Filomena Prieto Albrecht (PC), entre muchos otros dirigente políticos y sociales.

 

La cosa es que avanzaba la década de los ´90 el hospital de Maipú se convirtió en una promesa de todos los candidatos a todos los cargos de representación popular y de todos los colores políticos. En esos años se hacía un documental sobre el pasado y presente de la histórica comuna llamado “Mil Cosas de Maipú”, y grabó al ex diputado Carlos Dupré Silva (DC) quien aseguraba “Tener aquí en su bolsillo una carta del presidente Patricio Aylwin que me asegura que el hospital se comenzará a construir este año”, pero  era falso, de falsedad absoluta, demagogia pura y descarada.

 

En dicho contexto en 1996 se me ocurrió postular a concejal por Maipú, ingenuamente ilusionado en que podría impulsar el proyecto de hospital del que tanto se hablaba. Para desgracia de muchos salí electo, y no bastando con ello, la mala fortuna los persiguió por 12 años, porque fui elegido tres veces consecutivas. En este período se dieron batallas importantes, que en mi opinión constituyen hitos de la historia hospitalaria local.

 

Ese año, 2° periodo del alcalde Herman Silva, llegamos al Concejo Municipal un puñado de hombres con ideales social-demócratas, extrañamente éramos cristianos católicos, evangélicos, agnósticos y laicos, reunimos un arcoíris en ideales, todos luchadores contra la dictadura. Ese equipo de “concejales democráticos” eran: Don Mario Ortiz, Mauricio Soto, Edmundo Gago, José Olivares y quien escribe: el Dr. Rafael Aguilar, y tuvimos como contraparte a los concejales pro-dictadura Dr. Luis V. Ferrada y al Dr. Roberto Sepúlveda.

 

 

 

 

Constituido el Concejo, se abrió la discusión para proponer las áreas de trabajo que les interesara desarrollar a los concejales, y mis colegas así lo hicieron, pero ninguno se interesó por el área de la salud. Me llamó profundamente la atención que habiendo dos médicos (Drs. Ferrada y Sepúlveda) que iban por su 2° periodo de concejales, no se interesaran por atender el problema de salud pública local, con el camino despejado opté por constituir una comisión municipal que nadie tenía en mente: la Comisión Municipal de Salud, Ambiente y Urbanismo –comisión SAU-, la cual presidí honrosamente los siguientes 12 años.

 

Pronto me informe que el alcalde a esa fecha no asumía obligaciones en salud comunitaria argumentando que ello era responsabilidad del ministerio del ramo. Efectivamente, la dictadura había municipalizado la salud primaria, dejando las comunas del distrito 20 bajo la responsabilidad del Servicio de Salud Metropolitano Central (SSMC) para comparar resultados bajo administración central y la municipal. La decisión de la dictadura era acertada en tanto conservaba una muestra estadística, pero lo criticable era que esos números estadísticos eran personas, niños, ancianos, mujeres embarazadas, en fin, y esas personas eran nuestras familias, nuestros vecinos, éramos nosotros mismos …

 

El municipio apoyaba la salud pública instalando 4 consultorios propios, casitas de población condicionadas para prestaciones de atención primaria según fuere la demanda, un aporte loable, pero sin ningún criterio de salubridad, Maipú no estaba integrada a la red nacional de servicios, no desarrollaba planes ni programas sanitarios, las personas estaban a la deriva del sistema público de salud como si lo estaban los demás ciudadanos de todo Chile. Como si fuera poco, el municipio no recibía ningún financiamiento estatal por concepto de salud. Para un alcalde con escolaridad básica, era entendible que no se percatara de la gravedad del problema de su comunidad, pero la abulia de mis colegas Drs. Valentín Ferrada y Roberto Sepúlveda era absolutamente reprochable, lo que al menos se esperaba de ellos era que como hombres cultos y doctos en salubridad, que habían tenido 4 años como concejales, hubieren ilustrado al alcalde y al Concejo sobre lo delicado del tema.

 

Además, hasta 1996, Maipú o era una plaza de interés para los inversionistas de salud, de modo que no existían complejos de salud privada que apoyaran la demanda sanitaria local, excepto dos o tres pequeños centros médicos tales como la legendaria clínica Bellolio ubicada en el centro de Maipú y el centro clínico MPS de Av. El Carmen, con ello se descomprimía en parte a los 4 consultorios municipales para atender 342.348 habitantes (Fte. censo 1996) y brindaba un respiro a los pacientes adscritos a Fonasa.

 

Tan proto obtuve una visión panorámica de la salubridad comunal se reforzó mi interés por desentrampar el proyecto de hospitalario para Maipú. Primeramente, dirigí una carta al alcalde Herman Silva solicitando tuviera a bien informar y transmitir a este concejal los documentos existentes para el proyecto, pero no hubo respuesta. Volví a insistir en una y otra reunión del Concejo, pero todos se miraban, reinaba el silencio. Posteriormente conversé con el secretario municipal, don Alejandro Robles Squella, un tipo de leyes muy buena onda, y le consulté porqué tanto misterio y silencio en esta materia, me contó en voz baja y tapándose la boca que no había proyecto, que no se había tratado el tema en el Concejo ni en los equipos técnicos del municipio, dado que el alcalde pensaba que la salud no era tema municipal.

 

Se constataba que mis colegas Ferrada y Sepúlveda tampoco habían hecho nada hasta ese momento. Que decepción, cuanta tristeza…

Los concejales cercanos me decían “nosotros no cachamos nada en salud, conversa el asunto en el Presidente Frei, nosotros te apoyamos” … La expresión fue un tanto burlona, con que “panas” iba a llegar al presidente de turno. En casa el asunto me daba vueltas y vueltas la idea en la cabeza, hasta que una se me fijó: los concejales democráticos tenían razón: si el municipio no tenía nada que decir, el presidente debería saber y tener la respuesta. Entonces dirigí una esquela respetuosa y protocolar al Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle solicitando información sobre el ya famoso hospital de Maipú. A los 15 días me respondió el jefe de gabinete: “Dr. Rafael Aguilar Salas, presidente Comisión Municipal de Salud, Ambiente y Urbanismo de la Ilustre mpio. de Maipú. Con especial atención del Sr. Ministro de Salud, don Alex Figueroa Muñoz, debo informar por su intermedio al municipio de Maipú que, en el programa de gobierno de su Excelencia Don Eduardo Frei Ruiz-Tagle, no se consulta la construcción de ningún hospital público en esa comuna.” Fue un balde agua fría.  …

 

Apesadumbrado pensaba ¿Qué podía hacer?, No podía tratar el asunto en el Concejo Municipal, porque me pedirían el nombre de quien me informó que no había proyecto, y no defraudaría a don Alejandro Robles, tampoco informaría de la carta del presidente y el ministro de salud diciendo NO al proyecto porque se politizaría la discusión. Me quedo dando vueltas ese concepto “politizar la cuestión”. Eso sería lo que precisamente yo haría, pero no involucrando a terceros, sino que, hablando con mandos medios políticos-técnicos con poder de decisión, para intentar dar vuelta la situación de la comuna.

 

Fui a Paris 873, sede del partido socialista, y pedí una reunión con el dirigente nacional del partido Arturo Barrios quien me había apoyado en terreno en la contienda electoral reciente. El partió preguntando: – “Hola Rafa, ¿en qué andai…?”-, la reunión fue breve y en un ambiente distendido y fraternal. Le resumí el tema y le pedí lo que buscaba. Arturo, entendió de inmediato y me dio el nombre y cargo del director de SSMC, y se despidió: “”Guena” concejal, chao doctor Rafa, tira pa´riva”. Ese impulso que me dio Arturo no lo olvidaré jamás.

 

Dispuesto a dar batalla “ni corto no perezoso” me acerqué al entonces director del Servicio de Salud Metropolitano Central (SSMC), Dr. Sergio Infante Roldán, más allegado a mis simpatías políticas. El Dr. Infante era todo un caballero de sociedad, muy protocolar y zalamero. Tenía un historial impresionante: había sido Directos de Servicio Nacional de Salud -actualmente ministro de salud- del Presidente Allende, había pasado las de “Quico y Caco” con la dictadura, defensor de los DDHH, acusador de los médicos torturadores de la dictadura, y un académico sobresaliente en salud pública. Entonces él estaba frente a un servicio equivalente a un ministerio pequeño, con poder plenipotenciario, el varón sabía que el servicio estaba en quiebra y que su reputación para futuros cargos estaba en no generar más gastos y mantener la demanda de salud controlada. Me recibió con halagos: “Estimado doctor y concejal, que privilegio es contar con hombres como Ud. ayudándonos en la salud de las personas”. Pero sus halagos no iban seguidos de respuestas que tranquilizaran mis preguntas sobre el hospital.

 

Debo hacer justicia con la memoria del Dr. Sergio Infante, pues en una ocasión se abrió a la posibilidad de instalar un hospital en Maipú, pero “sin compromiso aún, OK” –  y me preguntó si conocía  terrenos fiscales que fueran grandes donde ubicar o emplazar un hospital. Me llevó a un plano de Stgo. actualizado, para ver la coherencia entre mi verborrea y mi visón practica de las cosas. Estuve acertado en tres propuestas de terreno, al parecer aprobé el examen porque el Dr. Infante me propuso a continuación: “Podríamos ir a ver en terreno, ¿qué le parece?”. – No podía creer lo que estaba pasando, pero me dispuse a acompañarlo.  Feliz hice de anfitrión y nos desplazamos en una camioneta del servicio a conocer Maipú en vivo.

 

Durante el viaje tuve la patudez de preguntarle:

– Doctor, nunca ha estado en Maipú, ¿Nunca ha venido? -, y el fraternalmente contestó:

– No Rafael, no he venido nunca a Maipú, ¿Para qué habría de venir? – .

La respuesta fue obvia: el silencio. No dije palabra alguna. Y comprendí el abismo que había entre las clases sociales de ambos, yo había hecho una pregunta personal inconducente e inapropiada, me sentí avergonzado por la impertinencia de mi pregunta, mostrando la hilacha de mi proceder popular, pero también comprendí por qué el Dr., pese a sus ideales, no podía sentir la pobreza de quienes la vivíamos.

 

Una vez en la plaza de nuestra ciudad, inflado como un pavo, llevé al Dr. al recinto de la ex-Fisa. Según yo era un terreno ideal, de 76.000 m2 que recientemente había comprado el holding Cencosud por US$ 5,7 millones de dólares, pero su avalúo fiscal era de “solo” $80.000 (ochenta mil millones de pesos), la empresa comenzaba a construir un supermercado en el terreno, estaba ubicado estratégicamente entre Maipú y Cerrillos, //

 

tenía buena accesibilidad por dos vías: Por el norte Esquina Blanca y Av.  Ferrocarril, y por el sur el camino a Melipilla o ruta 78 que conectaba Santiago o San Antonio (para abastecimiento) y a Padre Hurtado. El sabio Dr. Infante dijo: -“Mmm…Esta sería una locación optima por sus dimensiones, accesos y geografía, pero no es recinto municipal o fiscal, es privado y no hay plata para comprar terrenos”- fue su “dictamen” al estilo de un director, no dio lugar a mayores comentarios.

 

Luego vimos el estadio municipal y escuchó mis argumentos sobre las razones que tenía para presentarle este otro espacio; le plantee que este sería otro buen terreno porque también cumpliría con todos los requisitos: “el Estadio Bueras era un recinto deportivo comunal que el municipio había recibido en donación cerca de los años ´40 o ´50, que no fue donado por una persona específica, sino que fue una obra pública gestionada y construida por el Estado de Chile, de modo que se podría llegar a un acuerdo entre gobierno y municipio, en todo caso, se podría trasladar el estadio a otras locaciones disponibles. La superficie superaba los 60.000 m2 y estaba evaluado en unos US$ 80.000 millones de dólares. El Dr. Infante respondió con dos preguntas: “¿estaría el municipio dispuesto a ceder un campo deportivo tan importante?”, y luego otra: “La donación con que objeto fue hecha?”. Las preguntas fueron capciosas para mí y dije: “La municipalidad tendría que definir sus prioridades entre la salud del distrito 20 o jugar a la pelota, aunque se puede trasladar”. “Y el destino de la donación?, insistió el doc.: contesté que “al parecer fue con destino a un campo deportivo” (yo estaba informado sabia de estas cosas por cuanto mi comisión SAU estaba involucrada en los estudios para la 4° modificación del plan regulador comunal (efectivamente terminado y aprobado el año 2004). “Entonces no hay nada que hacer aquí, vamos por el tercer punto”, acotó el galeno mientras se subía a la camioneta del servicio.

 

Finalmente lo conduje al templo Votivo y a las canchas del Almendral. El Dr. Infante suspiró diciendo: – “Este es un buen terreno con mucho potencial, aunque es un poco accidentado, pero es problema para los arquitectos. Y que dices tú ¿Cómo se resuelve el problema con los deportistas?” -. Yo le respondí: – “Si la irregularidad del terreno es problema para los arquitectos, el asunto de los deportistas es problema del concejo municipal, basta con ofrecerles otras canchas disponibles”-a lo que respondió – “¡Así se habla concejal!” -, echándose para atrás de su butaca y dando por finalizada la sesión en terreno. No sé qué pasó después, ya que no volvimos a vernos por largo tiempo.

 

Dejé pasar un tiempo hasta que logré otra entrevista con el citado jefe del SSMC. Esta vez sacó su arma política para eludirme diplomáticamente diciéndome: “Querido amigo y compañero, le sugiero discutir este asunto con mi equipo técnico que estudiará esta materia tan interesante y políticamente correcta”. Recibí esa frase confundido, no sabía si era una forma de sacarse el bulto para dejar de “molestarle”, o el feliz resultado de tanta insistencia. En ese momento agradecí su tiempo al director del SSMC y me puse a disposición de su equipo técnico. Pasado los años, me he informado extraoficialmente que el tema del hospital de Maipú pasó a ser un proyecto importante para el Dr. Infante, pero el horno no estaba para bollos con los ministros de hacienda Eduardo Aninat y Manuel Marfán del gobierno de Eduardo Frei R-T.

 

Conversamos con parte del equipo técnico de SSMC. Yo les presentaba cifras estadísticas – sacadas de la prensa nacional ya que no tenía acceso a profesionales técnicos en la materia ni a las estadísticas ministeriales – que respaldaban mi visión sobre la necesidad de levantar un hospital en Maipú, que sirviera al distrito 20 y a comunas aledañas, proyecto que era apoyado por los alcaldes de Padre Hurtado, Cerrillos y Estación Central, aunque no por el alcalde de Maipú.

 

Al constatar que no se tomaba notas ni registros de este intercambio de información, concluí que estas conversaciones serán informales, una total pérdida de tiempo, y las di por concluidas. En estos trotes habían pasado 2 o 3 años y no había conseguido nada. Terminaba la década de los ´90, y el proyecto no avanzaba.

 

Pero se produjeron dos circunstancias que dieron nuevas oportunidades para influir en el ministerio de salud (MINSAL). Una fue el cambio de director de SSMC, llegó el Dr. Jorge Lastra Torres, un profesional competente, experto en salud pública y además era un luchador social que había pasado por los centros de detención de la CNI de Los Álamos, 4 Álamos, Puchuncaví y Villa Grimaldi, era afín con la gente pobladora, sensible a los sufrimientos de estratos más pobres de la población chilena.

 

 

 

 

Las experiencias de vida nos acercaban, aunque el caso mío era mucho menos dramático, pero la sensibilidad con “la clase baja” de la cual ambos proveníamos nos hacía muy cercanos, era la contraparte ideal para un proyecto de hospital para la población popular de Maipú.

 

Por otra parte, se acercaban las elecciones del año 2000, razón por la cual yo había citado por el ministro de obras públicas don Ricardo Lagos Escobar, para recibir su apoyo en esta contienda, don Ricardo ya era un presidenciable, y ambos, el Dr. Lastra y yo éramos simpatizantes con su causa.  Se había emparejado la cancha.

 

Cuando reestablecí mis vínculos con el SSMC, el Dr. Lastra escuchó una vez más mis argumentos para construir un hospital en Maipú, pero me demostró con números lo opuesto, insistió que los estudios técnicos no daban para una inversión “aún no necesaria”. Pero no me convenció y volví a insistir por segunda vez. Tan majadera fue mi porfía que se abrieron las puertas para que el Dr. Lastra mostrara sus cartas: “la población del distrito 20 justifica establecer un hospital base en Maipú, la dificultad está en los recursos económicos para realizarlo”.

 

Eso llevó a otra discusión que era “como conseguir el financiamiento”, si era a través de una concesión, financiamiento vía BID u otro camino. Yo le propuse al Dr. Lastra establecer comunicación con el Dr. Jorge Jimenes de la Jara, ex ministro de salud en el gobierno del presidente Patricio Aylwin Azocar a quien conocía por haber formado parte de sus asesores en el área de salud bucal. El Dr. Lastra sonrió y dijo: “Cada hombre tiene su momento deje descansar a quienes ya no están”, y me pidió tiempo para pensar las distintas opciones.

 

En los intertantos, junto con esperar buenas noticias de la autoridad sanitaria, yo aprovechaba de realizar reuniones con diversas organizaciones sociales y la comunidad, incluyendo algunas iglesias evangélicas que tuvieron a bien recibirme y dirigirme a sus congregaciones. En todo este afán, los pastores, congregaciones religiosas, dirigente sociales y comunidad en general, fueron muy gentiles en oír mi perorata y aunque dudaban acrecentaban su fe y esperanza en que el sueño hospitalario de haría realidad más pronto que tarde.

 

De pronto recibí una llamada de la secretaria del director del SSMC quien me citaba a una reunión con su jefe al día siguiente. Yo estaba feliz, rogando a Dios que fuera para recibir buenas noticias. Puntualmente me presenté a la cita con el ya citado Dr. Lastra, quien me recibió gentilmente y sin mediar cafecito de introducción, me expuso su propuesta: “El Servicio se comprometería a incorporar en sus programas los estudios preinversionales del hospital Maipú, a condición de que, el municipio corriera con el financiamiento vía subvención equivalente a $100 millones de pesos y con disponer del terreno necesario para las obras”.

 

Con el valor del peso devaluado es difícil imaginarse hoy lo impactante que significaba ello, pero si se hace la conversión a dólares a la fecha que se lee este apunte, se podrán imaginar lo espeluznante que resultaba hablar de estos valores, mayormente para un concejal que era un odontólogo desplazado del régimen sanitario por la dictadura, acostumbrado solo a manejar unas pocas chauchas.

 

La ecuación me atragantó, tragué saliva y acepté el compromiso de comunicarlo al Concejo y a la alcaldía El desafío me ponía en la impronta de convencer al alcalde de Maipú, al Concejo Municipal y a desarrollar todas mis habilidades políticas y diplomáticas para lograr tamaña subvención, pero me alegraba que el municipio tuviera el terreno municipal suficiente para la construcción de la obra sanitaria.

 

La pista se ponía cuesta arriba, pero como no hay peor trabajo que el que no se hace,  informé al Consejo de mis gestiones ante el MINSAL y de la solicitud del SSMC para hacer viable el hospital comunal. Los concejales Ortiz, Soto, Olivares, Gago y yo, salimos a respaldar “los buenos oficios del concejal que representó al Concejo” con argumentaciones en favor de la salud pública. Los doctores Ferrada y Sepúlveda callaron acompañando el silencio del alcalde Sr. Silva. Las actas del Consejo municipal dan testimonio de ello.

 

El alcalde ya notificado se veía en la encrucijada de escuchar el susurro de su conciencia, o bien atender el soplo de quienes le decían: “No ceda alcalde, el tal Aguilar, no tiene competencias para comprometer a la municipalidad ante el ministerio de salud”.

 

 

Mi amigo concejal Edmundo Gago me decía en cambio: “Tranquilo hijo, si bien tienen razón los que dicen que no tienes competencias, también es cierto que así avanzan los pueblos, enfrentándose por un lado quienes vienen a administrar lo que hay, y por otro los que irrumpen lo establecido para generar el progreso de los pueblos. Lo que informaste al Concejo se reconocerá tarde o temprano, tienes mi apoyo”.

 

Al poco tiempo, la oportunidad se dio. El alcalde en conversaciones muy coloquiales con los jefes de la Escuela de Suboficiales del Ejército, establecido en Rinconada de Maipú, había comprometido su palabra en otorgar una subvención a la institución para levantar un monumento a los Suboficiales que dieron sus vidas en la batalla del 5 de abril de 1818. La palabra del alcalde estaba empeñada, pero el concejo nada sabía de esto.

 

Un día que los concejales nos presentamos a una sesión más del consejo municipal fuimos sorprendidos por ver instalarse en la sala del hemiciclo consistorial a representantes – damas y varones – de un instituto militar con su coronel a la cabeza. No entendíamos nada, nos hacíamos bromas sobre un “golpe comunal” o si se trataba de “un ejercicio de enlace local”, quienes sabían un poco más de historia política hablaban de “ruido de sables, señores”. La reunión se desarrolló normalmente, hasta que el alcalde Herman Silva presentó un nuevo punto en la tabla a tratar: “Otorgar una subvención de $150 millones a la Escuela de Sub Oficiales para erguir un monumento a los héroes del 5 de abril de 1818”.

 

Los 5 de la fama pusimos el grito en el cielo, argumentando mil cosas para NO aprobar la solicitud del alcalde. Cuando todos expusieron sus razones, yo intervine señalando que, si el edil proponía una subvención equivalente para el Servicio de Salud para estudiar una real necesidad de la población como lo era el hospital para Maipú, podría contar con el voto dirimente de la comisión SAU, que tenía 3 concejales miembros.

 

Como el alcalde Silva no se pronunció en esa sesión, los concejales me miraban y preguntando con los dedos hacia arriba o abajo, yo les indique abajo, el punto fue rechazado. Los militares sintieron el golpe, y se retiraron de la sala. Recodemos que para esas fechas el poder castrense operaba aun de facto, de modo que decirlos NO a un tema equivalía insultar a una rama militar con insospechadas consecuencias.

 

Una vez cerrada la sesión los concejales que habíamos votado NO a la subvención nos reunimos en un restaurant local. Primeramente, tomamos a la chacota el papelón del alcalde y el desaire a los “milicos”, pero luego fuimos sopesando las posibles consecuencias gravosas de nuestro atrevimiento. Después de un tiempo y pensado el asunto con más detención buscamos una salida a nuestra encrucijada, 4 de los 5 concejales involucrados en el tema, no encontraron más solución que ponerme al frente del problema, entre risas y chacota me acusaban de ser quien los había “incitado al acto de rebeldía, señores”. Igualmente riéndome con las “víctimas del delito” asumí arreglar el asunto. Y así fue.

 

En casa, redacté una esquela desarrollando todos mis talentos políticos, diplomáticos y literarios redactando una esquela muy refinada y formal, dirigida ni más ni menos, que al director de la Escuela de Sub Oficiales del Ejército de Chile con asiento en la histórica comuna. La carta la envié con mensajeros municipales. No pedí disculpas por lo obrado, sino que expuse al oficial que el asunto se trataba del lenguaje político y militar, de tal suerte que le expliqué que su proyecto tendría financiamiento en tanto el alcalde cumpliera sus obligaciones sanitarias, que el municipio estaba en condiciones de financiar ambos proyectos. El uniformado me llamo por teléfono esa misma tarde agradeciendo la esquela, señalando que le había servido para comprender en lenguaje político -“que es muy necesario en esta nueva era de dialogo político-militar”- y luego se despidió –“ Concejal tan pronto se resuelva este asunto espero tener a Ud. y al consejo municipal en pleno de visita a un almuerzo de camarería en este recinto militar que pertenece a todos los chilenos”, agradecí de antemano la invitación asegurando que el alcalde respondería positivamente al desafío, suspiré de alivio y me tiré sobre un sillón.

 

En la sesión siguiente del Concejo, el alcalde entregó como tema único en la tabla a tratar lo siguiente: “Propuesta de subvención de 150 millones para el Ejército y 100 millones para el Ministerio de Salud”. El alcalde no me había llamado para negociar, simplemente cedió ante lo evidente. El Concejo voto a favor por unanimidad. No fue necesaria mi intervención, pero mi cara lo decía todo. Habíamos ganado el primer partido en pro del hospital.

 

 

Necesito aclarar que el alcalde Silva estaba convencido que el problema hospitalario lo debía resolver el gobierno central, de ahí que estuviera en contra de involucrar al Concejo en ello, y claro, los malos consejos de política barata y pequeña de sus asesores lo hacían actuar de esta manera.

 

Esta operación significó un duro conflicto político para mí. El sector duro de PS me acusó de traicionar a la clase obrera porque “había aprobado una subvención para los milicos que torturaron a los trabajadores y mataron al Presidente Allende”. Este sector se declaró enemiga de este concejal, amenazando que en las elecciones venideras apoyarían a candidatos de otros partidos. Otro sector, que históricamente competía por el liderazgo partidario, fue más sórdido en su crítica “El concejal le ha dado 100 millones de pesos a los milicos para levantarse un monumento”. En fin. Cuento esto porque algunas personas creen que las decisiones políticas se toman pensando en el beneficio propio.

 

Pese a estos sin sabores, la tarea continuó en la iniciada década del 2000. Maipú había hecho su subvención al MINSAL, se habían hecho los estudios preliminares para justificar técnicamente la construcción de un hospital para dar cobertura a la población del Distrito 20, todo era cierto, pero aún no había un estudio arquitectónico porque no se había fijado el terreno ni el tipo de edificación a realizar, más aún, no estaba en las planificaciones del estado. Estábamos recién a inicio del camino.

 

La ocasión propicia para avanzar en el proyecto de hospital se dio durante la candidatura del Presidente Ricardo Lagos Escobar. Cuando estuvo en Maipú, quienes dirigíamos su comando electoral / Maipú, le pedimos 5 minutos en privado para informarle sobre las “vindicaciones” locales.

 

Dos dirigentes tuvimos la oportunidad: don Juan Reyes y yo. El primero porque era un personaje conocido en la esfera local y nacional y yo porque presidía el citado comando. El presidenciable accedió darnos 5 minutos en privado. Juanito se distendió, jactándose de un trato cercano le decía: “Ricardo mira esto…Ricardo mira esto otro…”. El candidato Ricardo Lagos a los minutos interrumpió y entabló el siguiente diálogo que recuerdo con exactitud:

 

–              Bueno … dígame Concejal ¿Para qué me pidió hablar en privado? “;

–              Para explicarle que Maipú necesita un hospital, la gente lo pide, y todos estamos en ello, y esperamos que Ud. se comprometa en realizarlo durante su gestión”;

–              Há, háa …(sonrió socarronamente) esto es con pedida, y Ud. ¿qué haría si no puedo comprometerme con aquello?;

–              Pues me decepcionaría, trabajaría con desgano …;

–              No se preocupe, Ud., va a tener su hospital, Chile está para grandes obras, y el hospital de Maipú es una de ellas – y dando por terminado el apartado, se dirigió a la puerta diciendo –   Vamos Juanito, vamos Dr. a contarle a Maipú que el hospital va …”.

 

El Presidente ganó las elecciones y Maipú se lució dándole la mayoría, pero del tema del hospital no se sabía nada. Y pasaban los meses.

 

El proceso más conflictivo que – en mi opinión – nos tocó vivir en el desarrollo de este proyecto fue en el periodo alcaldicio 2000-2004. El alcalde de turno, Dr. Roberto  Sepúlveda Hermosilla, tenía su propia visión de la salud, para él la salud era un problema ministerial no municipal por lo tanto la salud pública no estaba entre sus prioridades. El alcalde Sepúlveda tomaba posturas políticas, de surte que la instalación de un hospital en Maipú indicaría un éxito para la gestión del Presidente Lagos, y ello no convenia a los intereses políticos de sus adversarios (el partido UDI), en el cual militaba el citado edil. Pero en Maipú todos nos conocíamos, y yo tenía buenas vibras con personas de todos los colores políticos (como lo demostraban mis votaciones -entre 9 y 10,5%- aun perteneciendo a un partido político pequeño (PS) que era el 2,5% de la población). Pues bien, mis amigotes del lado opuesto me soplaban do los rumores que circulaban dentro del partido (UDI), según ellos, el edil había dicho que “hay que atajar al comunista Aguilar, hay negarle la sal y el agua desde ya”. Al parecer esos rumores no eran solo copuchas porque durante su administración (2000-2004) entabló conflictos con el MINSAL por la rendición de la subvención municipal de 100 millones de pesos entregada en la administración edilicia anterior (alcalde Silva); y evadió hasta decir basta la solicitud del ministerio de salud para que el municipio cediera los terrenos comprometidos para levantar el hospital.

 

El Concejo también se renovó, esta vez los concejales de derecha eran:  Francisco Aguirre y Benjamín Correa (ambos UDI); mientras que los concertados de centro-izquierda éramos: Herman Silva, Mauricio Ovalle, Mauricio Soto (DC), el Dr. René Panozo (PPD) y yo Rafael Aguilar (PS). Este fue un Concejo malo para Maipú, se extremaron las posiciones políticas, muy poca transparencia, muy conflictivo, lleno de malas noticias, y pésimas relaciones entre el Consejo Municipal y el alcalde Sepúlveda. Para el proyecto hospital también fue negativo. Por estas malas relaciones no se dispone de una foto institucional que se pueda emitir aquí en honor de tal ilustres camaradas de Concejo Municipal de ese período.

 

Con todo, el cielo se despejó a en septiembre del 2001. En el templo votivo se celebraba el día acción de gracias, el Presidente Ricardo Lagos que cumplía un año en su cargo, concurrió a la ceremonia con su flamante ministra de salud, Dra. Michelle Bachelet Jeria. Ella llegó algo retrasada al acto litúrgico. Yo estaba en segunda fila junto a otros personeros locales y ocurrió la casualidad que se sentó a mi lado ya que las butacas dispuestas para las autoridades se habían ocupado. Al comienzo fue muy deferente y cortes, y su conversación la centró en otro funcionario de gobierno que la acompañaba. En un momento de la ceremonia ecuménica el Pastor Jorge Vásquez, ministro protestante, pasó a usar la palabra.

 

La Dra. Bachelet se giró hacia mí y en susurros me preguntó quién era aquel señor. Le conté brevemente al oído que yo era concejal de su propio partido y que además era evangélico por tanto conocía al Pastor Vásquez que estaba al micrófono. Él era quien dirigía una congregación grande equivalente a la mitad del pueblo cristiano. Ella me contesto: – Qué interesante, y ¿qué haces tú, también eres Pastor evangélico?.- Me sonreí respetuosamente y respondí: – Ya lo quisiera, pero NO soy pastor, soy una oveja media roja, soy Odontólogo, ya hemos estado en el partido, pero Ud. no me recuerda, no se preocupe-, y ella respondió: – Mira que bien, perdona mi memoria y -¿Cuál es tu nombre?-, saqué una tarjeta de presentación color naranja muy llamativa con la foto del Presidente Lagos, se la pasé y agregué: – ¿Y cómo va la promesa del hospital? –. La Sra. ministra miró la tarjeta y dijo: – “Que llamativa, me gusta el naranja “-, y levantando su pulgar en son de aprobación, señaló: – En eso estamos, el Presidente aprobó incorporar al programa del Minsal el hospital de Maipú,  pero después hablamos, (mirando mi nombre en la tarjeta) … Rafael, te llamo y te cuento”- . Acto seguido enderezó su postura y siguió erguida el resto de la ceremonia.

 

Yo me sentía dichoso, fue el día en que canté más feliz que nunca la estrofa del himno evangélico “Firmes y adelante”, veía que estábamos consiguiendo lo imposible.

 

No pasaron más de quince días, cuando recibí por fono una invitación del Servicio de Salud Metropolitano Central (SSMC), para concurrir junto a su director, al Ministerio de Salud, para conversar con la ministra sobre los avances en el proyecto hospital de Maipú. La ministra no se había olvidado, ni había botado la tarjeta de presentación color naranja. Desde entonces el naranja es mi color predilecto. Imagínense lo importante en que me había convertido, el Dr. Lastra y yo pasamos al despacho de la ministra de salud Michelle Bachelet. Ahí nos mostró la partida presupuestaria asignada para los estudios previos del hospital “para que nadie diga lo contrario. Chiquillos esperamos que las obras se inicien este año y se entregue el 2010” sentenció. La conversación técnica que sobrevino no me interesaba porque estaba obnubilado con la situación.

 

Todo bien, pero las obras no se iniciaban y pasaron otro par de meses, hasta que me enfrasqué en una discusión pública con el Dr. Jorge Lastra  director del SSMC, como se ha dicho, esto ocurrió durante una visita que el hacia al consultorio Dr. Ahués; oportunidad en la él culpaba al concejo municipal de no querer otorgar el terreno, mientras que yo le replicaba que estaba desinformado, y que confundía a la gente con ese discurso, que era el alcalde quien ponía los temas vinculantes a tratar en el consejo y que su dirección, el SSMC, era incapaz de presionar para que lo hiciera, desafiándolo a que asistiera al Concejo Municipal y confirmara la situación.

 

El galeno solicitó la visita al Concejo para tratar un tema: “Avances del proyecto hospital para Maipú”. La visita se realizó y el Dr. Lastra anunció los avances de escritorio y las dificultades en terreno, recordando que: “algunos concejales quieren ver el inicio de las obras, pero este Concejo no se ha tratado el comodato respectivo”, terminó por decir: “Ya ven señores, ustedes tienen la palabra”. A la sesión siguiente, el alcalde puso en tabla el “Comodato de terrenos El Almendral al Minsal para construcción de un hospital”. El hombre quiso poner nuevas trabajas a último minuto, condicionando el comodato, pero ya era tarde, el asunto fue aprobado por unanimidad de los concejales. Bien por los concejales democráticos:   Herman Silva, Mauricio Ovalle, José Ruiz, René Panozo y Rafael Aguilar, y otro reconocimiento a los concejales de derecha: Benjamín Correa y Francisco Aguirre. El alcalde para no ser menos también aprobó el comodato de las canchas del Almendral al ministerio de salud. Hubo acuerdo unánime. El proyecto de hospital estaba en tierra derecha. Por su puesto que el día que se hizo público este acontecimiento con la prensa nacional y local, no se invitó al susodicho.

 

 

 

 

Así llegamos al año 2004, y hubo elecciones municipales siendo elegido don Alberto Undurraga Vicuña, un protegido “príncipe” de la DC, de familia con hombres en la historia de Chile, ingeniero, carismático y de posiciones muy progresistas. Hicimos “buenas migas” desde un comienzo.

 

Debo reconocer que yo estaba por ser nominado candidato a ese puesto por mi partido político dada mi trayectoria y popularidad de entonces, pero competía con un “príncipe” de la política nacional, con un caballero de primera línea de la DC, y la responsabilidad política se impuso, y terminé como el más hincha que sus camaradas para lograr elegirlo alcalde. El nuevo edil prontamente se entusiasmó por grandes obras: El ferrocarril subterráneo llamado “metro”, parques intercomunales, y su sueño principal: el hospital para Maipú. Las relaciones con el Concejo fueron fraternales desde un comienzo, en esa oportunidad el Concejo Municipal fue el siguiente:

 

 

Por orden de izquierda en adelante.

Dr. René Panoso (PPD), Mauricio Ovalle (DC), Benjamín Correa (UDI), Leonardo Parada (UDI), Herman Silva (DC), alcalde Alberto Undurraga (DC), Srta. Carolina Lizama (UDI),

Dr. Rafael Aguilar (PS), y José Ruiz (DC).

 

 

Investido como nuevo alcalde Alberto Undurraga, el asunto de la salud comunitaria entró por tierra fértil, ahora era el edil quien impulsaba con iniciativas propias la construcción del hospital de Maipú, ahora era él quien se entendía a diario con el ministerio de salud, y no solo eso, además, quería reforzar la atención primaria de salud emplazando 4 nuevos consultorios a construir por el gobierno central. Tanto fue así, que le correspondió a mi comisión SAU disponer de un equipo técnico sanitario para el municipio, creando el Departamento de Salud Municipal -DISAM-. La salud se vestía de pantalón lago, pasando a ser prioridad municipal.

 

Incluso más, el alcalde Alberto Undurraga me debió convencer después de largas charlas y exposiciones que todas las dependencias de salud primaria fueran administradas totalmente por el Municipio, aunque ello significara un gasto enorme de mil millones de pesos anuales (que al día de hoy superarían los US$ 2,5 millones), a lo que yo me opuse por cuanto “el financiamiento de Minsal no debía ser subvencionado por el municipio”. El acuerdo de ambos fue elevar la solicitud de financiamiento total de los consultorios de atención primaria por el gobierno central. Así se hizo y se logró gracias a los oficios de un príncipe que iniciaba su carrera política en el gobierno de una comunidad local.

 

Esta buena avenencia con al alcalde Alberto Undurraga, se trasladó a otras áreas del que hacer municipal, dándome espacio para colaborar en el control de los gastos municipales con la Comisión Municipal de Finanzas -Comisión COFI-, en la formación del departamento de seguridad ciudadana, el establecimiento del departamento de cultura, en la supervisión de la empresa municipal de agua potable SMAPA, y en la formación de la oficina de asuntos religiosos, entre muchos  otros trabajos institucionales, tareas todas que contribuyeron al desarrollo de la comuna, al prestigio del edil y al agotamiento físico de quien se reporta.

 

Llegado el año 2008, la salud y algunos problemas pendientes me impidieron seguir trabajando para hacer viable el proyecto hospital de Maipú desde el Concejo Municipal y dejé de ser concejal, pero ya el proyecto no me necesitaba, los nudos burocráticos que pesaban sobre la obra hospitalaria ya estaban resueltos, había nuevos hombres y mujeres competentes en la materia, ya se veían como avanzaban las obras para su concreción. El hospital “El Carmen” fue abrió sus puertas a los años después, todo Maipú saltó de alegría, no fui invitado a su inauguración, pocos recordaban el trabajo anónimo de todos los que habíamos luchado para su concreción.  Solo Dios sabe cómo su hijo se esmeró. En una posterior ocasión se hizo un acto público en que la municipalidad reconoció a los muchos forjadores del hospital de Maipú, entre esa multitud el alcalde Alberto Undurraga me tuvo presente con un galvano que aun luce mi escritorio. En este cauce, agradezco a Dios la oportunidad de testificarle habiendo cumplido mi palabra con los electores que son mis pares, amigos y vecinos, y me siento satisfecho con haber contribuido con un granito de arena para ver cumplido un sueño de generaciones de maipucinos que también fueron los míos. Solo me quedan estos gratos recuerdos como huellas en una arena expuesta al viento que desdibuja cada pisada de los caminantes que uno tras otro ha perfilado un camino.

 

Dr. Rafael Aguilar Salas

Otoño de 2011 (Edición revisada en diciembre 2025)




Achicar el Estado: ¿Qué dice el sindicalismo?

Finalizado el Acto eleccionario reciente y quedando solo una candidata y un candidato, sorprende que el mundo sindical esté silencioso (como es la costumbre de hace muchos años) considerando que en la efervescente campaña algunos candidatos mencionaron que “hay que achicar el Estado”. Los perdedores se alinean con un candidato o candidata que quedan en la contienda pensando en ministerios, subsecretarias, jefes de servicios públicos etc. pero también solicitando que se incluyan en los respectivos programas ideas que defendía en sus propias campañas, lo que hace incierto el programa final de cada candidatura que está en la contienda.

Es curioso que la movilización sindical más grande y de mayor incidencia a nivel nacional, que se manifiesta todos los fines de año por parte de los empleados públicos con la más grande de las huelgas, no se preocupe por anuncios de políticos que podrían afectar  a muchas personas.  Curioso es el hecho   que son los únicos que no tiene derecho a huelga, establecido en la Constitución, Ley de Base, Estatuto Administrativo, Código del Trabajo. No sólo prohíbe la huelga, sino que es una de las acciones que motiva la destitución, la que es difícil aplicarla debido a que deberían ser destituido todos los que participan, quedando los servicios sin atención, con la complejidad de reemplazar a un millón de funcionarios/as. Por todo lo que significa y la importancia que tiene   el movimiento de los empleados públicos en sus reivindicaciones económicas y condiciones laborales en nuestro país, desarrollándose a través de la CUT, que en buena  medida los hace visible, debería preocuparse por programas de campaña que podría atentar contra la fuente laboral de trabajadoras y trabajadores públicos.

 

Cualquier funcionario/a espera  que la organización más grande de trabajadores organizados del país como es la CUT, teniendo como socios a la ANEF, ASEMUCH, FENATS, con más de 3.600 organizaciones de base, representando a más de 700.000 trabajadores/as, solicitarían una entrevista con los candidatos que sostienen el concepto de “achicar el estado”, para tomar conocimiento sobre la forma, cantidad, sector etc. para luego informar  a sus socios. No creo que un candidato o candidata se opusiera a una solicitud de una organización que representa a cientos de miles de trabajadores, y si así lo hiciera, importante sería comunicarlo a sus bases.

 

Es preocupante una medida de esta naturaleza ya que “achicar el estado” significa disminuir o eliminar servicios que actualmente se prestan a personas que lo necesitan, y por consiguiente, despedir trabajadores/as, lo que debería ser una de las preocupaciones de la dirigencia a nivel nacional de estas poderosas organizaciones que son capaces de paralizar las actividades laborales por mejoras económicas y constituirse en la mayor movilización sindical del país.

 

Si no existiera tal preocupación, debería ser deber de las bases exigir a sus respectivas organizaciones de nivel nacional para que expongan en la cúpula de la CUT, que es necesario aclarar en forma específica a qué servicios, ministerios o unidades estaría dirigido tal “achicamiento” y cuál sería la cuantificación, para que los funcionarios/as públicos tomaran conocimiento y evitar que algunos se hagan el “Harakiri”.

 

Es preocupante ya que, si llega a ocurrir, en algunos casos la disminución puede ser aplicada a través de iniciativas legislativas (como por ejemplo bajar los porcentajes de trabajadores a contrata y honorarios), pero también en forma tan simple como  medidas administrativas.

 

Cualquier trabajador que pertenece a una organización sindical, espera que los líderes nacionales tengan bien informado a quienes le dan vida como organización y sostén económico para continuar en el resguardo de uno de los derechos más importantes en la vida de cualquier persona, como es el del trabajo.




CANDIDATA CLAUDIA ATENAS EN SU ULTIMO MENSAJE ANTES DE LAS ELECCIONES

Esta tarde a las 19:30 tendremos en directo a la candidata diputado por el distrito 8 Claudia Atenas. Ella responderá cuáles son sus tres principales objetivos a llevar a cabo en el periodo de 4 años que se inicia el 11 de marzo de 2016 y cuyas elecciones se efectúan este domingo 16 de noviembre.

A tres días de las elecciones y cuando solo quedan 4 horas para el término de la publicidad política, Claudia Atenas Soza enfrenta las pantallas del canal de streaming de www.youtube.com/prensalocal2010 para dar a conocer el trabajo realizado para llegar a ocupar un escaño en la cámara de diputados y diputadas.

nOIS ENCONTRAMOS A LAS 19:30 HORAS POR LAS TRES PLATAFORMAS

Este se transmitirá a las 19:35 simultáneamente por www.prensalocal.cl, www.youtube.com/prensalocalcl y www.facebook.com/prensalocalcl, en donde usted puede enviar sus comentarios.