Carta pública a Cathy Barriga: cuando la injusticia deja de ser ajena.

Señora Cathy Barriga:

He leído sus palabras a propósito de la situación judicial que hoy afecta a su entorno familiar, especialmente tras la resolución que dejó en prisión preventiva a su marido, el diputado Joaquín Lavín León. Usted ha hablado de injusticia, de fortaleza, de dolor familiar y también de la forma en que ciertos medios de comunicación pueden instalar relatos, amplificar prejuicios y transformar un proceso judicial en un espectáculo público.

Comprendo que una situación así golpea no solo a quien enfrenta directamente una resolución judicial, sino también a su familia, a sus hijos, a sus cercanos y a todos quienes sienten que una decisión de esta naturaleza puede alterar la vida entera de una familia.

Precisamente por eso me permito escribirle esta carta pública.

No lo hago para aumentar su dolor ni para juzgarla personalmente. Tampoco para pronunciarme sobre el fondo de las causas judiciales que hoy afectan a su familia, ni para atribuir inocencia o culpabilidad a nadie. Eso corresponde a los tribunales. Esta carta nace, especialmente, a partir de sus declaraciones públicas ante la resolución que dejó en prisión preventiva a su marido. Lo hago para invitarla a mirar más allá de su propia experiencia y preguntarse si esa misma sensibilidad frente a la injusticia, al juicio público anticipado, al daño familiar y a la exposición mediática ha existido cuando quienes sufren no pertenecen a su mundo político, social o comunicacional.

Porque esa sensación que usted hoy expresa —la de sentirse expuesta, incomprendida, juzgada o golpeada por el sistema— también la viven desde hace años muchas familias de personas privadas de libertad en Punta Peuco. Familias que no tienen tribuna permanente, que no aparecen en matinales, que no cuentan con redes de protección política ni con la solidaridad automática de quienes suelen conmoverse solo cuando el dolor toca a los propios.

Entre esas personas quiero mencionar a un hombre concreto: Julio Ernesto Castañer González, coronel en retiro del Ejército de Chile, hoy privado de libertad y cumpliendo una condena de 20 años por el llamado Caso Quemados, uno de los episodios más dramáticos y emblemáticos ocurridos durante el Gobierno Militar.

Me refiero a los hechos del 2 de julio de 1986, cuando Rodrigo Rojas de Negri y Carmen Gloria Quintana resultaron gravemente quemados, muriendo posteriormente Rodrigo y sobreviviendo Carmen Gloria con lesiones gravísimas. Nadie puede desconocer la tragedia de esos hechos ni el dolor humano que provocaron.

Pero una cosa es reconocer la tragedia, y otra muy distinta es aceptar sin preguntas que, casi 38 años después, una persona sea condenada sobre la base de inferencias, supuestos, declaraciones aparecidas casi 30 años después y una supuesta “concertación” que, al menos desde mi lectura, no aparece demostrada mediante una orden directa, una confesión o una participación personal concreta.

Julio Castañer no fue condenado en la primera causa judicial. Esa causa fue conocida por la Justicia Militar, revisada por la Corte Marcial y finalmente por la Corte Suprema el 14 de diciembre de 1994, ya en plena democracia. En ese primer ciclo judicial, Julio Castañer no fue condenado, no fue establecido como autor y no recibió sanción penal alguna.

Ese antecedente es fundamental.

Sé perfectamente que existe una sentencia posterior. No pretendo desconocerla ni reemplazar a los tribunales. Pero también sé que una sentencia no clausura necesariamente toda pregunta ética. El derecho tiene formas, procedimientos y decisiones finales; pero la justicia, en su dimensión más profunda, exige también preguntarse si los procesos fueron plenamente justos, si las pruebas fueron suficientemente sólidas, si las defensas fueron escuchadas sin prejuicio y si la verdad judicial coincidió realmente con la verdad histórica.

En el caso de Julio Castañer, mi preocupación de fondo es precisamente esa: que pueda estar cumpliendo una condena no por una participación personal, directa y concreta en los hechos que terminaron con Carmen Gloria Quintana gravemente herida y Rodrigo Rojas de Negri fallecido, sino por una construcción posterior levantada sobre inferencias, presunciones, testimonios aparecidos casi treinta años después y una supuesta “concertación” que no aparece demostrada mediante una orden directa, una confesión o una declaración expresa que lo comprometa personalmente.

Esa diferencia no es menor. Es esencial.

Porque una justicia verdaderamente ética no puede condenar por ambiente, por época, por uniforme, por destino institucional o por pertenencia a una unidad. En un Estado de Derecho, la responsabilidad penal debe ser siempre personal, concreta y probada. No colectiva. No simbólica. No histórica. No institucional.

Los hechos ocurrieron el 2 de julio de 1986. La causa original fue conocida por la Justicia Militar, revisada por la Corte Marcial y finalmente por la Corte Suprema el 14 de diciembre de 1994, ya en plena democracia. En esa causa, Julio Castañer no fue condenado.

Sin embargo, casi 21 años después de ese pronunciamiento de la Corte Suprema, y 29 años después de ocurridos los hechos, la causa fue reabierta. Luego, el 21 de marzo de 2019, es decir, 32 años y 8 meses después de los hechos, Julio Castañer fue condenado por primera vez. Posteriormente, el 21 de marzo de 2022, 35 años y 8 meses después de los hechos, la Corte de Apelaciones aumentó su condena a 20 años. Finalmente, el 5 de enero de 2024, 37 años y 6 meses después de los hechos, la Corte Suprema dejó firme esa condena.

Ese dato no puede ser tratado como una simple referencia cronológica. Condenar a una persona casi 38 años después exige un estándar probatorio especialmente severo, no más flexible. Exige hechos concretos, claros, directos y verificables. No puede descansar en inferencias amplias, reconstrucciones tardías o en lo que un juez, una sala o una mayoría considere suficiente sin despejar razonablemente las dudas esenciales.

Y aquí, señora Barriga, aparece una primera coincidencia humana con lo que usted misma ha expresado: cuando una persona siente que la justicia ya no mira su caso con equilibrio, sino que parece avanzar acompañada por una corriente pública, política o comunicacional, la familia completa queda atrapada en una angustia muy difícil de explicar. Usted hoy lo vive desde su realidad. Otras familias lo han vivido por años, sin que casi nadie se detenga a escucharlas.

En una oportunidad escribí también una carta dirigida a Carmen Gloria Quintana, publicada en el medio Prensa Local. No lo hice para negar su dolor ni para relativizar la tragedia que ella vivió junto a Rodrigo Rojas de Negri. Al contrario: lo hice desde el respeto a su sufrimiento y, al mismo tiempo, para agradecer algo que considero éticamente relevante.

Hasta donde he conocido sus declaraciones y los antecedentes del caso, Carmen Gloria Quintana nunca identificó a Julio Castañer como uno de sus victimarios directos. Y no lo habría hecho por una razón que, a mi juicio, resulta fundamental: según los antecedentes que sostienen quienes defienden su inocencia, ella nunca lo enfrentó, nunca lo conoció en esas circunstancias y nunca lo vio como parte de la patrulla que la detuvo.

Ella se refirió a militares vestidos con uniforme de combate, trajes de mimetismo, fusiles, cascos y rostros pintados de negro. No habló de civiles. Julio Castañer, según esos mismos antecedentes, no vestía uniforme de combate en esa circunstancia, no portaba fusil, no llevaba casco, no tenía la cara pintada y se encontraba de civil, acompañado por dos suboficiales.

Más aún, hasta donde he conocido, Julio Castañer no fue nombrado, visto ni reconocido por Carmen Gloria Quintana como uno de sus victimarios directos. Ese dato, en una causa de esta gravedad, no puede ser tratado como una simple irrelevancia.

Por eso, mi reflexión no busca desconocer lo ocurrido ni minimizar la tragedia. Busca algo distinto: recordar que incluso en los casos más dolorosos la responsabilidad penal debe ser personal, concreta y acreditada. No se puede condenar por contexto, por pertenencia institucional, por clima histórico o por la necesidad social de encontrar responsables. Se debe condenar por hechos probados y por participación individual demostrada.

En ese punto, el silencio de Carmen Gloria Quintana respecto de Julio Castañer no me parece menor. Al contrario, me parece un antecedente ético que debió ser ponderado con especial cuidado en una causa donde una persona terminó condenada por hechos respecto de los cuales la propia víctima sobreviviente nunca lo señaló como autor directo.

También existe otro elemento que, para quienes conocemos la vida militar, resulta imposible omitir. En una situación operativa, la autoridad corresponde al oficial más antiguo y a quien tiene el mando efectivo de la patrulla, los vehículos, el personal y los detenidos. En ese marco, lo relevante no es cargar responsabilidades adicionales sobre otros condenados, sino precisar lo que Julio Castañer no era y no hizo.

Julio Castañer no era el oficial más antiguo a cargo del procedimiento.

Julio Castañer no mandaba la patrulla que detuvo a Rodrigo Rojas de Negri y Carmen Gloria Quintana.

Julio Castañer no tenía bajo su mando directo los vehículos en que se desarrolló el procedimiento inicial.

Julio Castañer no fue quien detuvo a Rodrigo Rojas de Negri y Carmen Gloria Quintana.

Julio Castañer no aparece señalado por la víctima sobreviviente como uno de los militares que la enfrentó, la redujo o la tuvo bajo custodia inicial.

Julio Castañer no aparece, en los antecedentes que he revisado, dando una orden directa de quemar, abandonar o impedir auxilio médico.

Julio Castañer no aparece confesando participación ni siendo incriminado por una declaración expresa del oficial que tenía la conducción principal del procedimiento.

Eso es lo que debe quedar claro.

No se trata de trasladar toda la responsabilidad hacia otra persona ni de cargarle la mano a quien ya enfrentó una condena y hoy enfrenta otra. Se trata de algo distinto y mucho más elemental: no se puede construir la responsabilidad penal de Julio Castañer sobre aquello que no hizo, sobre aquello que no mandaba, sobre aquello que no controlaba directamente o sobre conversaciones cuyo contenido no aparece probado de manera clara.

La sentencia habla de “concertación”, pero esa concertación aparece construida sobre reuniones, desplazamientos y presencia física. No sobre una confesión. No sobre una orden directa. No sobre una frase concreta. No sobre una declaración inequívoca que diga que Julio Castañer se puso de acuerdo para cometer un crimen.

Y en derecho penal, la diferencia entre probar y suponer es decisiva.

A todo lo anterior se suma el contexto de la reapertura. Y aquí, señora Barriga, vuelvo a su propia experiencia. Usted ha criticado la forma en que los medios tratan ciertos casos, cómo exponen, cómo caricaturizan, cómo instalan imágenes y cómo transforman un proceso judicial en una condena social anticipada. Pues bien, eso mismo —con otras características, con otro contexto y con otra gravedad histórica— también ocurrió en torno a la reapertura del caso de Julio Castañer.

No fue una reapertura silenciosa ni estrictamente judicial. Fue acompañada por una intensa instalación comunicacional. Hubo cobertura televisiva, exposición pública, funas y una inmediatez mediática que merece, al menos, ser examinada. Julio Castañer, viviendo en Punta Arenas, se enteró de su detención cuando personal de la PDI llegó a buscarlo a su casa; sin embargo, en el aeropuerto ya había personas esperándolo para increparlo, insultarlo y agredirlo públicamente. Es decir, muchos parecían saber lo que venía antes que el propio afectado.

¿No es eso, señora Barriga, parte del mismo problema que usted hoy denuncia cuando habla del daño que provocan ciertos medios? ¿No es también una forma de condena anticipada?

¿No es una señal preocupante cuando la exposición pública parece correr más rápido que el expediente, más rápido que la prudencia y, a veces, más rápido que la propia justicia?

También debe recordarse el rol que tuvo un equipo de televisión en la instalación pública de la nueva versión del caso. Años después, un exsoldado declaró ante notario que había mentido y que había incriminado falsamente a militares. Según esa declaración, habría sido llevado a un hotel, vestido, alimentado y preparado para sostener una versión determinada antes de declarar.

Ese antecedente no podía tratarse como un simple detalle. Si era falso, debía investigarse con seriedad. Si era verdadero, con mayor razón. Lo inaceptable es que una declaración obtenida casi 30 años después de los hechos pueda servir para reabrir una causa y construir una condena, mientras una retractación posterior, también formalizada ante notario, sea relativizada o desatendida sin la misma energía investigativa.

Usted sabe hoy, por experiencia propia, cuánto daño puede causar un relato público cuando se instala antes de que la justicia hable con plena claridad. Sabe lo que significa que la imagen de una persona sea reducida a un titular, a una cuña, a una caricatura o a un juicio televisivo. Por eso mismo, quizás hoy pueda comprender mejor lo que otras familias han sentido durante años al ver que sus maridos, padres o abuelos fueron convertidos en símbolos útiles para un relato, antes que en personas concretas con derecho a ser escuchadas con humanidad.

La defensa de Castañer acompañó una declaración prestada ante notario por un exsoldado que, según esa defensa, tenía importancia trascendental para demostrar que Julio Castañer no tenía participación en los hechos. Esa declaración fue acompañada, no fue objetada y, sin embargo, no recibió —al menos desde mi mirada— la ponderación que merecía.

A esto se suma un antecedente humano que no puede pasar inadvertido: según se ha sostenido, Julio Castañer nunca conoció, vio ni habló personalmente con el juez Mario Carroza antes de ser condenado por primera vez. En una causa de esta gravedad, donde una persona terminó enfrentando una condena de 20 años, ese dato no es menor. Un juez puede leer expedientes, revisar declaraciones y dictar sentencias, pero cuando se decide sobre la libertad de una persona por décadas, la justicia también debiera tener la humildad humana de mirar al acusado, escucharlo y despejar directamente sus dudas esenciales.

La esposa de Julio Castañer, Jeannette Reyes, ha debido cargar con esa ausencia con sobriedad, reserva y dignidad. Y aquí, señora Barriga, la analogía humana resulta inevitable. Usted hoy sabe lo que significa mirar a su marido privado de libertad y sentir que la familia completa queda bajo sospecha, bajo exposición y bajo dolor. Jeannette Reyes ha vivido algo semejante durante años, pero en silencio, sin cámaras, sin matinales, sin redes de apoyo político y sin una opinión pública dispuesta a escuchar sus razones.

Jeannette Reyes no solo ha debido luchar por su marido. Ha debido luchar también por sostener su propia existencia emocional, familiar y moral frente a una condena que, aunque formalmente recae sobre una persona, termina golpeando a toda una familia. Ha debido sostener la dignidad de sus hijos, cuidar la memoria familiar, enfrentar el aislamiento social y resistir el peso de una condena pública que muchas veces no acepta preguntas, matices ni dudas razonables.

Tal vez hoy, desde su propio dolor, usted pueda comprender mejor a mujeres como ella. Mujeres que no aparecieron en televisión para explicar su sufrimiento. Mujeres que no fueron convertidas en causa por ningún sector político. Mujeres que debieron aprender a vivir entre expedientes, silencios, visitas, acusaciones, ausencias y años que nadie devuelve.

Los hijos de Julio Castañer también han debido enfrentar el peso de una condena pública y familiar que pocos quisieron escuchar con verdadera humanidad. No hubo para ellos cámaras disponibles, ni espacios permanentes de explicación, ni redes sociales transformadas en causa, ni solidaridad política transversal. Hubo, más bien, silencio, distancia y una comodidad moral muy propia de quienes prefieren no mirar cuando la posible injusticia afecta a personas incómodas para el relato dominante.

Por eso la pregunta es inevitable, señora Barriga: ¿dónde estaban usted, su sector político y tantos dirigentes que hoy hablan de injusticia cuando otras familias chilenas vivían un calvario semejante, pero sin cámaras, sin protección mediática y sin compasión pública?

¿Dónde estaba esa sensibilidad cuando esposas e hijos de militares en retiro golpeaban puertas para pedir, al menos, una mirada humana, jurídica y ética sobre sus casos?

¿Dónde estaba la preocupación por el debido proceso, por la proporcionalidad de las penas, por la dignidad de las familias y por el sufrimiento de quienes también creen haber sido víctimas de una justicia incompleta?

No le pido que comparta mi opinión. No le pido que defienda a Julio Castañer. No le pido siquiera que entre al fondo de una causa compleja y dolorosa para Chile. Le pido algo mucho más simple y, al mismo tiempo, mucho más difícil: coherencia moral.

Porque la injusticia no comienza a ser injusticia cuando afecta a los cercanos. La prisión no empieza a doler cuando toca la puerta de quienes tienen apellido conocido. La familia no empieza a sufrir cuando el detenido pertenece al propio sector. Y el debido proceso no puede ser una bandera que se levanta solo cuando resulta políticamente conveniente.

Usted ha contado con tribuna pública, cobertura mediática, redes sociales y posibilidades reales de explicar su situación, defenderse, pedir apoyo y generar empatía. Otras familias no han tenido esa oportunidad. Han debido vivir su dolor en silencio, muchas veces señaladas, muchas veces despreciadas y casi siempre ignoradas.

Por eso, la pregunta no es cómo cada persona enfrenta su propio calvario. La pregunta es por qué algunas causas despiertan compasión inmediata, mientras otras son ignoradas durante años por razones políticas, ideológicas o simplemente por comodidad moral.

Y aquí surge otra pregunta que Chile parece evitar: ¿cuándo veremos a un juez bajar del pedestal de la infalibilidad?

 

¿Cuándo veremos a un magistrado reconocer que, aun investido de autoridad, sigue siendo un ser humano capaz de equivocarse? ¿Cuándo veremos a un tribunal decir, al menos, “tengo dudas”? No para destruir la justicia, sino precisamente para dignificarla.

Porque administrar justicia no convierte a nadie en dueño de la verdad absoluta. Al contrario: mientras mayor es el poder de decidir sobre la libertad, la honra y la vida familiar de una persona, mayor debiera ser también la humildad ética para revisar, dudar y corregir cuando los antecedentes así lo aconsejan.

La ética judicial no consiste solo en aplicar normas, dictar sentencias y cerrar expedientes. Consiste también en comprender que detrás de cada fallo hay vidas concretas, esposas, hijos, nietos, familias, nombres, dolores y años que nadie devuelve.

Nadie le pide a un juez que termine perseguido por haber resuelto conforme a lo que creyó probado en su momento. Pero sí sería esperable, en una sociedad madura, que existiera la grandeza moral de reconocer que una verdad judicial puede ser revisada, especialmente cuando el tiempo, nuevos antecedentes o la conciencia pública comienzan a mostrar grietas razonables en aquello que alguna vez se tuvo por cierto.

Y aquí conviene decirlo con claridad: en materia penal, la duda no refuerza una condena; la debilita. Toda sentencia debe apoyarse en hechos concretos que no se presten a dudas razonables. No basta que un juez, una sala o una mayoría considere que determinados indicios son “suficientes”. La suficiencia judicial no puede reemplazar la certeza moral y jurídica que exige condenar a una persona a 20 años de cárcel.

La verdadera grandeza de la justicia no está en mostrarse intocable, sino en ser capaz de corregirse sin soberbia. Un tribunal no se debilita cuando admite una duda razonable; se debilita cuando prefiere proteger su propio prestigio antes que acercarse a la verdad.

Chile necesita una justicia firme, pero también una justicia capaz de revisar cuando la duda persiste. Una justicia que no confunda sentencia con verdad absoluta, ni autoridad con infalibilidad.

Por eso, señora Barriga, su propia experiencia puede quedar solo como un reclamo personal o transformarse en una oportunidad moral: comprender que el debido proceso, la dignidad familiar y la presunción de inocencia no pueden defenderse solo cuando afectan a los cercanos.

Porque no basta con pedir justicia cuando el dolor toca la puerta propia. La verdadera prueba ética consiste en pedir justicia también para aquellos a quienes la sociedad ya decidió no escuchar.

Atentamente,

Christian Slater E.

Compañero de curso y amigo de Julio Castañer.

12 de mayo de 2026




CARTA ABIERTA DE RECLAMO PARTIDARIO EN D-12

Compañeros/as Comisión Política

Partido Socialista de Chile

En reciente conocimiento de lo acordado por ustedes referido a las candidaturas parlamentarias, nos encontramos ingratamente sorprendidos, por lo tanto, de común acuerdo los militantes del comunal de La Florida y que correspondemos al distrito 12, queremos hacer llegar nuestro profundo malestar ante la designación cupular tomada, por la posibilidad cierta de que las candidatas a diputadas de nuestro distrito sean CLAUDIAN HASBUN y LI FRIDMAN, los nombres que han trascendido.

No tenemos nada personal contra ellas como personas. Pero si graves discrepancias por su forma de designación ya que estamos todo/as  de acuerdo de que una no tiene ni 5 años de militancia en nuestro partido y la otra es una actriz sin militancia conocida y trabajo territorial desconocido, que además a ambas  ni siquiera la conocemos en el comunal. Ni en este ni en el de puente alto, que conformaran el distrito 12.

 

Al parecer compañeras/os ustedes,  tienen poca o mala memoria, ya olvidaron que tuvimos la mala experiencia tener del actor Jorge Gajardo (Pelao de los Venegas) que entrego la Alcaldía a Rodolfo Cárter.  Por lo que no queremos repetir la misma historia. Basta de pasar por alto a la militancia y el abnegado trabajo para obtener estos cupos. Siendo que además el partido debe pelear el cinco por ciento para seguir su existencia legal.

Suscriben

Luis Fuentes

Rodrigo Villegas

(SIC)

Nota: la carta fue enviada por un militante PS-Maipú a espera que la directiva local de Maip{u presente algo similar por no tener candidato en el distrito por quien votar.




¿Luis Márquez llama a Alberto Undurraga a estar con Jeannette Jara?

Maipú, 1 de Julio de 2025

Carta abierta a don Alberto Undurraga

Estimado Alberto, te conocí a principios de Enero del 2004, cuando eras director del SERNAC, y llegaste a la población 4 Álamos de Maipú, al lugar, donde el alcalde UDI, Roberto Sepúlveda, había mandado a destruir el parque que tenía más de 30 años.

A las semanas, se supo, que irías de candidato a alcalde, compitiendo con Roberto Sepúlveda, desde un primer momento, un grupo de dirigentes, que no éramos de la Concertación, comenzamos a hacerte campaña y dando a conocer la mala gestión de Sepúlveda, e hicimos una acción, que llamamos “el hundimiento del Titanic” , dando a conocer que el edificio consistorial, que había construido el municipio, tenía fallas. Según muchos, este acto y su difusión,  ayudó a la derrota del alcalde UDI.

 

Pasados los años, en Diciembre del año 2009, días después de la primera vuelta presidencial, donde pasaron a segunda vuelta Eduardo Frei y Sebastián Piñera, me llamaste por teléfono, si yo apoyaría a Eduardo Frei o llamaría a anular. Yo era militante de Izquierda Cristiana, y junto ala partido Comunista y otros partidos de Izquierda, habíamos formado Juntos Podemos y habíamos apoyado a Jorge Arrate en primera Vuelta. Te dije que no solo votaríamos por Frei, sino que haríamos campaña activa, porque no queríamos que gobernara la derecha, a pesar de las diferencias y críticas a él. Fue así como recorrimos Maipú, junto a militantes comunistas, de otros partidos  e independientes de izquierda, estuvimos con el candidato en le barrio el Vivero.

 

El 2004, que te apoyamos para que siguiera un alcalde UDI, que fue nefasto para Maipú , el 2009 apoyamos a Frei, para no gobernara la derecha.

 

Ahora estamos en la disyuntiva, que si no nos unimos, la ultraderecha llegará a la presidencia de Chile, generando grandes retrocesos de nuestros derechos, conseguidos por años de lucha, tal como en años anteriores, la izquierda apoyó a candidatos de la Concertación en general y de la Democracia Cristiana en particular, por el bien del país, ahora es el momento que la Democracia Cristiana, sea igual de generosa, por el bien de Chile.

 

Luis Márquez Valdivia

Dirigente Social Maipucino




!!! Esta alianza es muy peligrosa para Maipú!!!.

Alcalde Vodanovic junto a ejecutivos de Enap inaugurando este mes de junio sede social en la villa El Abrazo.

ENAP empresa que tiene a Maipú en décadas propenso a el efecto BLEVE con sus instalaciones de estanques para el almacenamiento de combustibles líquidos como petróleo diésel, gasolina y kerosene, así como gas licuado de petróleo (GLP). Estos estanques son parte de las instalaciones de la Dirección de Almacenamiento y Oleoducto (DAO) de ENAP en Maipú.

Además, ENAP también tiene un peligroso estanque de Kerosene. Estas instalaciones por años todas las organizaciones sociales lucharon contra ella y su expansión de traslado de combustible al aeropuerto llamado SONACOL. Muchas administraciones municipales nunca sucumbieron ni aceptaron ningún dulce de ningún tipo a esta empresa, la tentación de las ofertas que ofrecía ENAP a los vecinos de la villa el Abrazo y alrededores eran de esta misma características, pero siempre dijeron que “No”. Sedes sociales, fondos concursables, multicanchas, plazas y miles de ofrecimientos de parte de ENAP para que los vecinos no levantarán acciones futuras en contra de sus proyectos, pero por décadas ninguna organización social acepto esas migajas para hipotecar la seguridad de sus familias. Ni Krumm, Ni Pino, Ni Herman Silva, Ni Roberto Sepúlveda, Ni Undurraga, Ni Vittori incluso Barriga, es decir ningún alcalde acepto alianzas estratégicas con ENAP. Pero este alcalde, Tomás Vodanovic hoy ya se amarró en alianza con ENAP y por una reparación de una sede social para una junta de vecinos de la villa el Abrazo, hipotecando con esto la seguridad de los vecinos y sus familias, pues ENAP no lo mueve la conciencia social como argumenta el alcalde en sus redes sociales. NO Sr. Alcalde usted después se irá de Maipú y los Maipucinos quedaremos acá con el peligro que significa ENAP. Los verdaderos Maipucinos no nos gusta esta alianza municipio- ENAP. Decirle Sr. Vodanovic que defienda a los Maipucinos y que ENAP saque todos sus estanques de la Comuna, es lo mejor que puede hacer.

ENAP Maipú tiene sus estanques que almacenan (GLP) que son considerados peligrosos debido al riesgo de una explosión tipo BLEVE (Boiling Liquid Expanding Vapor Explosion). Un BLEVE en la zona puede generar una bola de fuego y una onda expansiva con consecuencias devastadoras en un radio considerable. Todos los Estudios así lo han indicado por décadas y todos los Maipucinos así lo sabemos. El área de ENAP Sr. Alcalde es de alto riesgo en un radio de 2 kilómetros a la redonda.

Los verdaderos Maipucino no transamos con el enemigo ambiental, no creemos ni hemos creído nunca en los ofertones de ENAP. No creemos en su responsabilidad social, pues mañana vendrán con otros proyectos sonacol y se sentirán respaldados por usted y el municipio, esta empresa que entienda que con arreglar una sede social estamos todos contentos y felices.

Muy mal Sr. Alcalde, pues Maipú y los Maipucinos de verdad no tranzamos ni queremos nada con ENAP.

sabasd@gmail.com




PDC-MAIPU PREOCUPADO POR DESVINCULACIONES

Este lunes 6 de enero de 2025, cerca del mediodía, en los momento que ocurrían incidentes por protestas de trabajadores desvinculados del municipio de Maipú, el PDC, comunal Maipú, entregaba una carta dirigida al alcalde Vodanovic en la que exponían la preocupación por las familias que quedaban sin trabajo tras no renovarles el contrato a trabajadores a honorarios.

Una carta donde parten saludándolo y deseos éxito en su gestión edilicia, el PDC de Maipú le da a conocer su preocupación por los trabajadores a honorarios a los cuales no les fue renovado el contrato este año 2025.

El PDC es la primera colectividad política de Maipú que hace pública su preocupación por esta situación que dejan sin trabajo a trabajadores, la gran mayoría maipucinos, que llevan entre 6 y 21 años prestando sus servicios al municipio.

Hacen pesar su filosofía de humanista cristiano que profesan como colectividad política e indican que sienten dolor y preocupación por esa cantidad de familias que se quedan sin trabajo a causa de la no renovación de contrato este año 2025.

Acotan que están conscientes que tal determinación es facultad del Alcalde y que la autoridad está actuando conforme a la ley, existiendo una mayor preocupación por los trabajadores que están pronto a pensionarse y que en este sentido ofrecen a sus “mejores hombres y mujeres, para ayudarlo a buscar solución a aquellos trabajadores que estén pronto a pensionarse”.

Agregan además que el PDC siente dolor y preocupación por esa cantidad de familias que inician una etapa muy dolorosa sin trabajo.

La carta abierta fue entregada en la oficina de parte este lunes y esperan al menos una respuesta por los canales que correspondan.

Carta Alcalde Sr. Tomás Vodanovic

Maipú, 3 de enero de 2025

 

 

Señor

Tomás Vodanovic

Alcalde

Ilustre Municipalidad de Maipú

Presente

 

De nuestra consideración:

 

Junto con saludarlo y desearle éxito en su gestión edilicia el PDC de Maipú desea expresar a través de esta lo que a continuación sigue:

 

 

  1. Que nuestro partido tiene como columna vertebral en relación con los trabajadores la Encíclica social “Conditione Epificum ” o condición de los trabajadores más conocida como Rerum Novarum
  2. Que frente al Trabajo esta nos
  3. Que nuestra ideología política es el humanismo cristiano donde su concepto esencial es la libertad y la supremacía de los trabajadores y las personas como centro del universo.
  1. Que frente a la situación de los trabajadores municipales a honorarios a los cuales no se les renovó el contrato nuestro partido siente dolor y preocupación por esa cantidad de familias que inician una etapa muy dolorosa.
  1. Que nuestra mayor preocupación es por los trabajadores que están pronto a pensionarse.
  2. Que estamos claros que la autoridad está actuando conforme a la ley.

Frente a lo expuesto nuestro partido pone a vuestra disposición, si usted lo tiene a bien nuestros mejores hombres y mujeres, para ayudarlo a buscar solución a aquellos trabajadores que estén pronto a pensionarse.

 

Fraternalmente

 

Partido Demócrata Cristiano

  Directiva Comunal Maipú

 

 

  1. Jorge Córdova Obreque, Administrador Municipal, dice que se debe respetar en cada hombre su dignidad como persona.

Carlos Pizarro Jefe Gabinete,

Sres. Concejo Municipal,

Presidente Partidos políticos,

Sindicato Honorarios




¿ACTIVIDAD ANTISINDICAL DEL ALCALDE VODANOVIC?

Una sentida carta enviaron los dirigentes del  Sindicato de Trabajadores a Honorarios de la Municipalidad de Maipú al alcalde Vodanovic.

En ella señalan sentirse traicionados e incluso estiman veladamente la actitud  de entregar el bono “Aporte Sindicato” logrado en periodo alcaldicio de Alberto Undurraga (siendo director de Control el actual Director de Finanzas, Ernesto Torres) con otro nombre “Aumento de sueldo por única vez en el año”, como una practica antisindical, tema que estiman los dirigentes “parecieran ser la búsqueda de la descomposición de una organización Sindical”.

Todo indica que los dirigentes que dieron todo su apoyo a Vodanovic en tiempo de campaña, exponiendo sus fuente laboral, hoy ven que con su conquista social histórica pasa a ser Vodanovic el creador de un disminuido incremento de sueldo a los trabajadores, es decir con menos plata hace felices a los trabajadores terminando con la conquista social.

 

LA CARTA  HECHA PUBLICA SEÑALA:

“Sr.
Tomas Vodanovic Escudero
Alcalde I. Municipalidad de Maipú
Presente

Mediante la presente, el Directorio del Sindicato de Trabajadores a Honorarios, en representación de nuestras y nuestros asociados, venimos en presentar a usted, la siguiente carta sobre lo que se conoce como el Aporte Sindicato.

Se trata de uno de los derechos adquiridos que se otorga desde el año 2011 en forma ininterrumpida, es decir, ha sido reconocido y entregado por los alcaldes Undurraga, Vittori y Barriga, y viene a ser una homologación con el aporte otorgado al bienestar del personal de planta y contrata, que año tras año se ha ido anunciando como una buena nueva en conjunto con trabajadores y la gestión municipal.

Sin embargo, en esta ocasión y a diferencia de oportunidades anteriores, no ha existido ánimo de colaboración para integrar los diversos pasos que se deben seguirse como un todo. La entrega de beneficios o mejoras a los trabajadores sindicalizados y no sindicalizados es parte de una decisión respecto de la que tenemos la opinión que genera un incentivo para no asociarse, e incluso a desafiliarse, generándose con ello una abierta contradicción entre lo que dice la autoridad – fortalecer la asociatividad y la dignidad del personal a honorarios- y lo que hace.

De esta forma, y como representantes de una parte muy relevante de los trabajadores del Municipio de Maipú, no deja de llamarnos la atención que a pocas semanas de conmemorar los 50 años de un hecho traumático para nuestro país como fue el Golpe de Estado de 1973, y tras una pocas horas de haber escuchado al Presidente Boric, en una marcha frente a La Moneda, afirmar que “No voy a dar mi brazo a torcer para cumplir los anhelos y el programa que el pueblo nos encargara”, que en paralelo, el gobierno comunal de Maipú, y tras largos meses de un tira y afloja se ponga en marcha una fórmula, cuyos frutos parecieran ser la búsqueda de la descomposición de una organización Sindical con larga data como el Sindicato del Personal a Honorarios, obrando como la derecha pinochetista, que no cree en el trabajo colectivo de las organizaciones sindicales y gremiales, y que promueve el individualismo del “sálvese quien pueda”.

Alcalde, nuestro interés siempre ha sido de diálogo, único mecanismo que nos ha permitido crear alianzas de trabajo con las diversas gestiones municipales anteriores a la suya, lo que ha dado buenos y provechosos resultados, independiente del color político que se tenga. Usted representa el sentir de la izquierda, cuyo ideario, al menos en la teoría, – de acuerdo con lo prometido en tiempos de campaña- sería dignificar el trabajo a honorarios, y ello se logra reconociendo, validando y promoviendo a sus organizaciones como este Sindicato que se dirige a usted.

De esta forma, y tal como lo refieren los refranes y dichos populares que “los cuidados del sacristán mataron al señor cura”, vemos con tremenda incredulidad que la gestión no ha facilitado nuestra participación, y se ha empecinado en cerrar jurídicamente toda posibilidad que permita que lo prometido se haga posible, como con todos los gobiernos comunales anteriores.

Es precisamente cuando la parálisis que han generado los equipos de asesores se instala, que debe darse lugar a la política de la convicción, de que la palabra empeñada en favor de la dignificación que nos fuera ofrecida usted, se cumpla con creatividad y superando los temores. Salvo, claro está, que exista una decisión diversa, y se obre por la vía fáctica, sin embargo, creemos que no es así y que la desinformación que está desvirtuando el trabajo del Sindicato, aun puede ser corregida, reemplazando la idea que circula en que la gran mayoría de los trabajadores sobre una mejora en sus remuneraciones y que se entregará un bono a todo el personal honorario, sin ser necesariamente sindicalizado.

En un momento como el actual, con altos precios en la canasta de bienes de consumo, poner en la disyuntiva a una persona entre apoyar al Sindicato, o velar por el interés particular, no pareciera ser una lucha muy ética, justa, correcta, ni menos frontal. Es por ello que conminamos a la autoridad a sincerarse y a colaborar abiertamente en el proceso, involucrando a los equipos, que por años han hecho que la solicitud del apoyo al Sindicato se concrete.

Conocemos el procedimiento interno, por lo mismo sabemos que la administración está a tiempo para informar a los equipos Directivos, Jefaturas y Jueces de Policía Local, de la naturaleza de la mejora informada, y de los pasos y etapas, y colaboraciones necesarias que podrán hacer posible lo que hemos conversado largamente, y que es objeto de esta declaración.

Finalmente, invitamos a nuestras autoridades a tomar en serio al Sindicato del Personal a Honorarios y a lo solicitado. A considerar que la palabra empeñada – y no cumplida- puede significar enormes pérdidas para el colectivo, y con ello, regalar un espacio de poder a aquellos sectores nos trataron de trabajadores fantasmas, y que bajo promesas de soles nacientes, hoy dan excusas en lo que dejaron de hacer a partir de los abusos y promesas no cumplidas para con los trabajadores, que usted mismo le representó.

Se despide
Directiva de Trabajadores a Honorarios
de la I. Municipalidad de Maipú”

sic.




“Declaración Pública ante la situación de SMAPA en Maipú”.

Sr. Director:

Comparto declaración pública de Ciudadanos en Acción Directa, Maipú.

“Declaración Pública ante la situación de SMAPA en Maipú”.

Como uno de los históricos movimientos defensores de SMAPA Maipú y ante las intenciones privatizadoras de las últimas gestiones municipales, Ciudadanos en Acción Directa (CAD), declara:

  1. Apoyamos total y absolutamente la solución formulada por los trabajadores y las trabajadoras de SMAPA, tendientes a salvar a la última sanitaria municipal que queda en Chile.
  2. Como movimiento estamos convencidos que SMAPA debe ser una sanitaria municipal con administración autónoma, siguiendo lo establecido en el dictamen 22.427 emitido por contraloría el año 2006. De esta forma quedarían resguardados los excedentes generados por la sanitaria para que sean utilizados en el mejoramiento y reinversión de la sanitaria, y no para pagar favores políticos.
  3. Durante el año 2021, la sanitaria sólo logró cumplir el 7,14% del Plan de Desarrollo debido a demoras en los procesos de licitación de contratos, por lo que la Superintendencia de Servicios Sanitarios se encuentra en proceso de generación de expediente sancionatorio.
  4. Le recordamos a toda la comunidad local, que SMAPA genera más de 5 mil millones de pesos en excedentes y que su actual situación no se condice con las enormes sumas de dinero ingresadas al municipio.
  5. Nos oponemos tajantemente a cualquier intento de privatización encubierta que perjudique a los vecinos y el funcionamiento del servicio. Nuestra sanitaria debe seguir siendo 100% municipal y siempre pensada en mejorar su gestión para entregar un servicio adecuado para todos los vecinos y vecinas de Maipú, Cerrillos y Estación Central.
  6. Es por eso que hacemos un llamado público a todos los actores sociales y organizaciones comunales a sumarse nuevamente a la defensa del agua comunal y a estar atento a las evaluaciones que realiza la superintendencia, que son el reflejo real de la verdadera preocupación que nuestras autoridades tienen por defender la única sanitaria municipal del país.

Ciudadanos En Acción Directa, Maipú.




MAS VALE TARDE: RECARPETEO DE BACHES

Cuadrillas de funcionarios municipales se encuentran asfaltando baches en diferentes puntos de la comuna.

En este caso en calle Maipú a metros de la 25ª Comisaría y la piscina municipal, pero lo relevante es que se encuentra a una cuadra de la alcaldía. Un sistema antiguo de asfaltado, pero efectivo que busca sin duda terminar con los verdaderos cros country vehicular en la comuna

Un acierto tras de un año de debates hoy se comienza a actuar en toda la comuna. No pasa lo mismo con al Plan de desarrollo de Smapa que en 13 meses se mantiene igual.

Foto 01 08 2022




Mis derechos violentados por el SERVEL

SEÑOR DIRECTOR.

Santiago de Chile, 6 de septiembre de 2021.

PATRIOTAS:

El tema es que así como la Convención Constituyente, soluciona todos sus impresentables desastres internos permitiendo que el millonario proceso totalitario y progresista siga adelante, paralelamente, un autoritario organismo del Estado, supuestamente al Servicio de la Democracia, le cierra las puertas a los ciudadanos con respecto a su derecho de ser Candidatos en las próximas elecciones de noviembre. Un “SERVICIO” al servicio de ellos mismos, para asegurar los puestos, cargos y excelentes sueldos de sus integrantes, no los derechos de los ciudadanos. Peor aún,  siendo un organismo autónomo, utiliza otros organismos del Estado para proteger sus autoritarias decisiones. Mientras, la Constituyente hace y deshace sin preguntarle nada a nadie.

Lo grave de todo esto, es que, con el consentimiento de los chilenos, se está sepultado la democracia y la derecha que representa el Partido Republicano. Y nadie dice nada. Todos esperan que otro lo haga. O no hacen nada porque les conviene a sus personales y oscuros intereses inmediatos.

Así las cosas, invadidos por una ilegal e incontrolada inmigración, el Chile Republicano, vive sus últimos días de existencia y la posibilidad de detener ese trágico destino, es cada día menor.

Chilenos que, ingenuamente, no se dan cuenta de la gravedad de la situación. Se destruyeron las instituciones, la República, su historia, sus símbolos. Chilenos, además, enbobados con bonos y dinero regalado que fomenta una imparable inflación. Una irresponsable fantasía que les explotará en la cara en marzo del 2022, porque todos están protegiendo sus intereses individuales y muy pocos el futuro de Chile.

Christian Slater Escanilla, Pre Candidato a Diputado por el Distrito 11 y hoy violentado en mis derechos por un Servicio Electoral, al “SERVICIO” de ellos mismos y no de los derechos democráticos de los ciudadanos.

 

Christian Slater Escanilla




Carta abierta a Yasna Provoste Campillay

21 de julio de 2021

Camarada
Yasna Provoste Campillay
Senadora de la República
Presidenta del Senado de Chile
P R E S E N T E

De nuestra consideración:

Las y los abajo firmantes, militantes de la Democracia Cristiana de la comuna de Maipú , deseamos expresarle lo siguiente:

Frente a la actual situación política nacional, resulta imprescindible e ineludible que participemos de las próximas elecciones presidenciales, presentando una alternativa que lidere el proyecto de transformaciones que el país demanda. Lo hacemos conscientes de la responsabilidad que tenemos como fuerza política progresista, y con claro domicilio político en la centro izquierda, lugar desde donde podemos convocar y articular un proyecto de mayoría, inclusivo y transformador.

Teniendo en consideración la alta responsabilidad que esto implica, vemos en su trayectoria, testimonio y desempeño político, la persona capaz de liderar y representar este proyecto.

El liderazgo que usted ha ejercido durante los últimos meses, desde la Presidencia del Senado ha traído esperanza y ha iniciado un camino de recuperación de la confianza en la acción política para miles de ciudadanas y ciudadanos, quienes ven en usted la persona indicada para liderar este proceso.

Sabemos que el desafío es enorme, dada la actual crisis sanitaria y socio- económica que afecta a las familias y personas de nuestro país.

Por lo anteriormente expresado, con gran esperanza y fe, le solicitamos pública y solemnemente a usted que acepte ser la abanderada presidencial del PDC, para liderar junto a nuestros aliados de la Unidad Constituyente, y a miles de mujeres y hombres, un proyecto progresista, democrático y popular para los cambios y transformaciones que Chile requiere y demanda.

Esperanzados en su positiva respuesta, desde ya, nos comprometemos a trabajar junto a usted, por Chile, su pueblo y su futuro.

Le saludan en la confraternidad democratacristiana.:

foto de firmas

Militantes Maipu.