Chile no puede seguir mirando al espacio desde la galería
En FIDAE 2026 conversamos sobre la formación de astronautas chilenos, y de ahí salió una convicción común: impulsar un programa aeroespacial se parece mucho a cualquier proyecto transformador serio. Chile, si quiere dar un salto real, tiene que asumir ese desafío con ambición y con método.
El desarrollo espacial es una apuesta estratégica. Implica reducir dependencia tecnológica, generar conocimiento, formar talento y abrir nuevas oportunidades para el desarrollo científico y productivo del país, con impactos reales en áreas como el monitoreo ambiental, la gestión de desastres y la planificación territorial.
Chile ya ha dado pasos relevantes con el Sistema Nacional Satelital y el Centro Espacial Nacional en Cerrillos, iniciativas que articulan al Estado, la academia y la Fuerza Aérea en torno al desarrollo de capacidades tecnológicas propias. Esto permite avanzar desde la observación hacia la construcción de una base institucional y técnica.
Sin embargo, la infraestructura no basta. Un programa espacial requiere continuidad, formación y colaboración. Es clave impulsar vocaciones en STEM, generar oportunidades para científicos e ingenieros y consolidar instituciones que trabajen de forma coordinada. Sin capital humano, no hay desarrollo sostenible.
En ese sentido, FIDAE 2026 dejó señales alentadoras. La Dirección Espacial de la FACH anunció un convenio con la Universidad La Sapienza de Roma para fortalecer el Programa Espacial Nacional en diseño, integración y proyección de sistemas espaciales, además de la formación de talento nacional. También se presentó Atacama Space, fondo internacional para financiar proyectos espaciales chilenos que comenzará a materializarse desde octubre en el Centro Espacial Nacional. A eso se suma la creación de un Consorcio Espacial Nacional, impulsado por la academia, actores privados nacionales e internacionales, con la gestión de la Asociación Chilena del Espacio y el patrocinio del Minciencia y la Fuerza Aérea de Chile.
Si convergen infraestructura, cooperación internacional, financiamiento y talento, el desarrollo espacial deja de ser algo abstracto y comienza a tomar forma como política pública e industria. Chile puede integrarse de a poco a esta nueva economía, pero requiere una decisión clara: dejar de observar desde fuera y asumir un rol activo.
Hoy existe la posibilidad concreta de que una chilena llegue a la Estación Espacial Internacional, y eso no representa solo una meta personal, sino también una señal relevante de los avances que Chile empieza a mostrar en materia aeroespacial. Nos ilusiona, pero debe ir acompañado de un proyecto integral de país, con formación, desarrollo tecnológico e inversión de largo plazo. La pregunta es: ¿estará Chile a la altura de quienes ya están abriendo ese camino?
Chile no puede seguir mirando al espacio desde la galería. Debe involucrarse, construir y participar. Porque el futuro aeroespacial no se espera: se prepara.
Firmantes:
Daniel Daccarett, Cofundador de Emprende Tu Mente.
Matilde Gaete, Estudiante de Ingeniería Física de la Pontificia Universidad Católica de Chile y seleccionada por el Programa del International Institute for Astronautical Sciences (IIAS) de Florida, Estados Unidos.
Klaus von Storch, Oficial retirado de la Fuerza Aérea de Chile y excandidato a astronauta.