En centros de instrucción se forman dragoneantes y cabos
En los centros de instrucción de Pichicuy y Pullally, más de mil alumnos del Batallón de Armas y Batallón de los Servicios de la Escuela de Suboficiales “Sargento 2º Daniel Rebolledo Sepúlveda” desarrollan los Cursos de Combate I y III. Allí, cada jornada ha sido planificada para que incorporen los conocimientos y destrezas que les permitirán convertirse en los futuros suboficiales del Ejército de Chile.
El Curso de Combate I, dirigido a los soldados dragoneantes, comienza con una nivelación que refuerza habilidades básicas: navegación terrestre, manejo de armamento e higiene en campaña.
Esta etapa permite unificar estándares y preparar a los jóvenes para escenarios más complejos. La Mayor Fernanda Jara V., Comandante del Batallón de los Servicios, enfatiza: “Los alumnos de primer año realizan su periodo de formación de combate inicial, interiorizando conocimientos y competencias indispensables en su proceso formativo”.
Con el avance de la instrucción, los soldados dragoneantes se ejercitan en desplazamientos tácticos, orientación, además de otras técnicas. Posteriormente, se entrenan en primeros auxilios, nudos, rapel y protección ante riesgos. Asimismo, los módulos de combate incluyen tiro de precisión, desplazamientos bajo amenaza y reacción frente a agentes Nucleares, Biológicos y Químicos (NBQ), consolidando la capacidad de reacción y el trabajo en equipo.
Entre los ejercicios más significativos está el salto de confianza en el mar, que es sinónimo de superación personal. La Soldado Dragoneante Alexia Sepúlveda R. comparte su experiencia: “El salto reafirma mi vocación, fortalece mi moral y resulta profundamente motivador. Nunca había experimentado algo así, y el hecho de lograrlo con éxito me da seguridad para los desafíos que vienen”.
La cancha de autodescenso también es otra de las pruebas más emblemáticas, el instructor de esta cancha, Teniente Matías Yáñez C. explica que “el objetivo es evaluar el arrojo y valor de cada alumno para progresar en su periodo de combate, siempre bajo estrictas medidas de seguridad”.
El Soldado Dragoneante Manuel Ferrada S. coincide con lo descrito anteriormente y detalla que “son 22 metros que uno debe descender con mucha concentración. Es exactamente lo que haremos en combate real, y me apasiona sentir que estoy desarrollando aptitudes que me servirán cuando esté
desplegado en una misión”.
El Curso de Combate III, en tanto, está dirigido a los cabos dragoneantes, quienes potencian lo aprendido en cursos previos y adquieren la responsabilidad de instruir a los soldados de primer año.
El Cabo Dragoneante Orlando González B. afirma que, “el proceso de haberlos instruido de manera autónoma ha sido muy satisfactorio, porque vemos cómo aplican lo que les enseñamos y cómo cada uno progresa en los contenidos”.
Esta formación, informa Dirección de Comunicaciones Estratégicas del Ejército, también incluye diversos módulos que ponen a prueba tanto el desempeño como el liderazgo: combate urbano ofensivo y defensivo, marchas tácticas, fuego simulado y real controlado. Cada instancia fortalece habilidades individuales y grupales, preparándolos para enfrentar los desafíos inherentes al área de misión de la defensa.
Cabe destacar que ambos cursos concluyen con un ejercicio STX, donde los alumnos deben planificar, ejecutar operaciones en un escenario integral, afianzando sus potencialidades para ejercer la profesión militar.
El Curso de Combate I, dirigido a los soldados dragoneantes, comienza con una nivelación que refuerza habilidades básicas: navegación terrestre, manejo de armamento e higiene en campaña.
Esta etapa permite unificar estándares y preparar a los jóvenes para escenarios más complejos. La Mayor Fernanda Jara V., Comandante del Batallón de los Servicios, enfatiza: “Los alumnos de primer año realizan su periodo de formación de combate inicial, interiorizando conocimientos y competencias indispensables en su proceso formativo”.
Con el avance de la instrucción, los soldados dragoneantes se ejercitan en desplazamientos tácticos, orientación, además de otras técnicas. Posteriormente, se entrenan en primeros auxilios, nudos,rapel y protección ante riesgos. Asimismo, los módulos de combate incluyen tiro de precisión, desplazamientos bajo amenaza y reacción frente a agentes Nucleares, Biológicos y Químicos (NBQ), consolidando la capacidad de reacción y el trabajo en equipo.
Entre los ejercicios más significativos está el salto de confianza en el mar, que es sinónimo de superación personal. La Soldado Dragoneante Alexia Sepúlveda R. comparte su experiencia: “El salto reafirma mi vocación, fortalece mi moral y resulta profundamente motivador. Nunca había experimentado algo así, y el hecho de lograrlo con éxito me da seguridad para los desafíos que vienen”.
La cancha de autodescenso también es otra de las pruebas más emblemáticas, el instructor de esta cancha, Teniente Matías Yáñez C. explica que “el objetivo es evaluar el arrojo y valor de cada alumno para progresar en su periodo de combate, siempre bajo estrictas medidas de seguridad”.
El Soldado Dragoneante Manuel Ferrada S. coincide con lo descrito anteriormente y detalla que “son 22 metros que uno debe descender con mucha concentración. Es exactamente lo que haremos en combate real, y me apasiona sentir que estoy desarrollando aptitudes que me servirán cuando esté desplegado en una misión”.
El Curso de Combate III, en tanto, está dirigido a los cabos dragoneantes, quienes potencian lo aprendido en cursos previos y adquieren la responsabilidad de instruir a los soldados de primer año.
El Cabo Dragoneante Orlando González B. afirma que, “el proceso de haberlos instruido de manera autónoma ha sido muy satisfactorio, porque vemos cómo aplican lo que les enseñamos y cómo cada uno progresa en los contenidos”.
Esta formación, informa Dirección de Comunicaciones Estratégicas del Ejército, también incluye diversos módulos que ponen a prueba tanto el desempeño como el liderazgo: combate urbano ofensivo y defensivo, marchas tácticas, fuego simulado y real controlado. Cada instancia fortalece habilidades individuales y grupales, preparándolos para enfrentar los desafíos inherentes al área de misión de la defensa.
Cabe destacar que ambos cursos concluyen con un ejercicio STX, donde los alumnos deben planificar, ejecutar operaciones en un escenario integral, afianzando sus potencialidades para ejercer la profesión militar.
20 de marzo 2026. Como Clínicas de Chile valoramos el anuncio realizado hoy por el Presidente José Antonio Kast y la ministra de Salud, May Chomali, respecto del Decreto de Alerta Sanitaria Oncológica no GES y GES retrasadas. Todas las iniciativas orientadas a fortalecer el acceso oportuno y la continuidad de la atención de los pacientes son muy relevantes, particularmente cuando abordan patologías de alta complejidad como el cáncer.
Aviso perdida de documento, Folio 257436, Licencia A3 con simulador, Resolución 5481.