“Hoy Chile vive la crisis política y social más profunda de los últimos treinta años, y nuestro partido no ha estado jugando el rol que el momento histórico nos exige”, parte de la dura carta con que la JDC argumenta la toma de la Casa Central del PDC la noche del domingo 10 de noviembre 2019. No han sido capaces de elaborar un proyecto político país para enfrentar los desafíos actuales señalan los jóvenes. La sede se entregaría esta tarde luego de intensas negociaciones por la cual debieron trasladar la reunión de la Junta Nacional a otro lugar.
DECLARACIÓN PÚBLICA
AL PARTIDO DEMOCRATA CRISTIANO Y SUS MILITANTES
Los jóvenes
demócratas cristianos tenemos un descontento y una frustración profunda con las
distintas generaciones que ha conducido nuestro partido en los últimos años y
que, tanto en su rol de dirigentes partidarios como de autoridades electas por
el voto popular en representación del partido, no han sido capaces de definir
un proyecto político para nuestra organización, ni de actuar en unidad para
enfrentar de forma mancomunada los desafíos que la política chilena nos plantea
en el siglo XXI; la DC hoy en día no tiene un proyecto país que se constituya
como alternativa al neoliberalismo o a los populismo de izquierda y de derecha,
que pueda diagnosticar adecuadamente los problemas de nuestra época y ofrecer
una respuesta actualizada pero guiada por nuestros principios fundacionales.
Las principales
vocerías de nuestro partido, en sus diferentes roles, no han estado a la altura
de las expectativas que esta generación tiene de ellas. La directiva nacional
de nuestro partido no ha sabido liderar ni consensuar la estrategia política en
torno al rol que nuestra organización debe jugar como partido opositor, sin
complejos ni ambigüedades, tanto a la hora de articularse con la oposición como
al cuestionar la labor del oficialismo..
Por otro lado,
nuestras bancadas en el congreso nacional no han tenido la disposición de
actuar como un cuerpo político coordinado y disciplinado ni de hacer eco de las
definiciones de la institucionalidad partidaria, sino que por el contrario, se
han dejado llevar por el individualismo, dando al país la imagen de un partido
dividido e inconsistente.
Ejemplo de ello,
han sido las votaciones divididas en materias tan delicadas como la acusación
constitucional a la ministra de educación, o el haber apoyado el proyecto de
control preventivo de identidad a pesar de su amplia rechazo dentro de la
juventud demócrata cristiana. La DC hoy en día no puede darse el lujo de votar
dividida la acusación contra el ex ministro de interior Andrés Chadwick: más de
doscientos jóvenes DC lo dijimos en una carta abierta y hoy emplazamos a
nuestros congresistas a actuar en consecuencia con nuestros valores y
principios.
Hoy Chile vive
la crisis política y social más profunda
de los últimos treinta años, y nuestro partido no ha estado jugando el rol que
el momento histórico nos exige. Por
ello, creemos que la Democracia Cristiana debe asumir los siguientes
compromisos con el país:
1.- Condenar
categóricamente todas las violaciones a los derechos humanos cometidas por
acción u omisión de las fuerzas armadas y de orden, tanto de sus oficiales como
de sus autoridades, y exigir las máximas sanciones de orden penal, civil y
administrativas, así como exigir la implementación de todas las medidas reparatorias
que sean necesarias para las víctimas, tal como se hizo en el pasado con la
implementación del programa PRAIS. La DC debe congelar todo diálogo político
con el gobierno y negarse a tramitar su agenda legislativa mientras el
ejecutivo no ponga fin al uso de perdigones y armas no letales para reprimir a
la ciudadanía en las calles. Por otro lado, nuestras bancadas deben
compromoterse a votar en bloque a favor de la acusación constitucional contra
el ex ministro de interior Andrés Chadwick; toda actuación distinta nos parece
incompatible con nuestros valores y principios, pues ninguna violación a los
derechos humanos debe quedar impune.
2.- Elevar el
estandar ético de los militantes y especialmente de aquellos que ejercen un
cargo de representación popular. La DC no puede tener en sus filas a militantes
que defiendan intereses contrarios a nuestros principios y definiciones
políticas. Por otro lado, exigimos que la DC se comprometa a ir más allá del
proyecto de límite a la reelección y a partir del año 2021 no permita que
ningún representante popular que actualmente lleve dos o más periodos se
repostule nuevamente a su cargo, sea en el mismo o en otro distrito o
circunscripción. Las reformas políticas no pueden tener letra chica.
3.-
Comprometerse, a través de todas sus vocerías políticas (directiva y consejo
nacional del PDC, bancadas en el congreso nacional y autoridades municipales) a
impulsar una nueva constitución, por medio de una asamblea constituyente, que
regule integralmente la forma de elección de sus delegados, sus mecanismos de
trabajo y el plazo que dispondrá para sancionar una nueva carta magna.
4.-
Comprometerse a impulsar una reforma profunda a las fuerzas armadas y de orden,
que entre otros aspectos, busque incorporar el respeto a los derechos humanos
como un elemento sustancial en la formación de sus funcionarios, además de
realzar su carácter no deliberante y de sujeción al poder civil.
5.- Constituir
un mesa de trabajo entre el Consejo Nacional del PDC y su símil con la JDC,
para evaluar y formular propuestas para enfrentar la actual crisis política y
social. Dicho espacio, en el futuro, debiera servir para repensar nuestra
institucionalidad partidaria y reformar su estructura para adaptarse a la nueva
realidad social.
Finalmente, queremos
hacer presente que esta generación de jóvenes demócratas cristianos está
cansada de vivir en la permanente frustración de pertenecer a un partido que
constantemente actua en la vida pública de forma diametralmente opuesta a los
principios y valores que transmite en sus espacios internos. Esta generación
ama profundamente al partido demócrata cristiano y cree con la más alta
convicción en sus valores y principios, pero no está dispuesta a seguir dando
explicaciones por las acciones contradirectorias de sus líderes y voceros
públicos, ni a justificar inconsecuencias que de las que no somos responsables.
No podemos invitar a la jóvenes chilenos de abrazar nuestra causa si esta no
tiene líderes que den verdadero testimonio de ellas y que actuen con la mínima
unidad y coordinación que se espera de un partido de la trayectoria e
importancia de la democracia cristiana.
Esta no es mera declaración de buenas intenciones, sino que, un
requerimiento categórico a nuestras autoridades partidarias entorno a que estas
medidas que exigimos sean una condición
necesaria para dar cierre a esta movilización.
Directiva Nacional Juventud Demócrata Cristiana
Militantes de base JDC reunidos en Santiago el 11 de
noviembre de 2019
Juventud chilena, adelante!!!