A nuestro juicio, los políticos y autoridades administrativas deben lavar la ropa en la Plaza de Armas, demostrando su buena intención e incorruptible sentimiento de servicio social en cada instante, además de fomentar las buenas costumbres, valores y acción de politicas transparentes; a su vez, deben desmostar que son fieles representantes de la comunidad.
El progreso sustentable no es de iluminados, es colectivo y precisamente por eso es difícil, pero no es imposible lograr que en los momentos “de las vacas gordas”, no solo los “gordos de siempre” sean los que se benefician.